Manuela Urroz tiene razones para sonreír: se casará con el periodista Sebastián Molina
Capitana de las Diablas valora apoyo de sus seres queridos en los buenos y malos momentos del Mundial en Países Bajos. Chile perdió con Japón y ahora cierra su grupo ante Australia.
Sentimientos encontrados vive por estas horas Manuela Urroz, histórica capitana de las Diablas. Por un lado, amargura: el equipo cayó luchando en su segundo partido del Mundial de Hockey, ante Japón por 3 a 0. Por el otro, felicidad: en la semana previa a volar hacia Países Bajos, su pololo, Sebastián Molina, le pidió matrimonio.
Chile debía vencer a las asiáticas para seguir soñando con avanzar en la cita, pero no pudo repetir el nivel mostrado en el debut ante el poderoso conjunto neerlandés pese a la derrota.
«No estuvimos finas. Japón hizo un buen partido y bueno, se quedó con los tres puntos», admite Urroz, quien arrastra una pequeña fractura en un dedo de su pie, aunque eso no le impide liderar al equipo en la cita máxima.
Entraron como congeladas, Manuela. ¿Influyó el frío que había en ese momento?
«Sí, quizás nos costó más a nivel táctico. Creo que va a ser más fácil analizarlo con los videos para ver nuestros errores, por qué no pudimos hacer daño arriba, por qué nos hicieron daño tan fácil. Y eso ojalá nos pueda servir para el próximo partido, ante Australia, que tenemos que ir a buscarlo. Este equipo sabe reponerse ante situaciones más adversas, así que tengo fe de que vamos a dar vuelta la página».
¿Qué siente luego de este tropiezo?
«Creo que decepción porque no hicimos el partido que podíamos hacer y porque no fuimos el equipo que queríamos ser».
¿Qué se dijeron al final en el campo?
«Que todavía hay opciones y no podemos bajar los brazos. Hay que poner la cabeza arriba y seguir como lo hemos hecho muchas veces antes».
Vimos a parte de su familia alentándola.
«Sí, tengo a mi mamá acá, algunos amigos, mi novio. Son un apoyo muy importante, incondicional. Ellos son los que están en el proceso entero, en los buenos y malos momentos, y tenerlos acá apoyándonos para el Mundial es increíble. Así que estoy muy agradecida de mi familia y de todos los que están acá acompañando a Las Diablas».
Dijo novio, ¿se comprometió?
«Sí, nos comprometimos justo el fin de semana antes de venirnos para acá. Fue un momento muy lindo, así que con Sebastián estamos felices en esta nueva etapa. Las Diablas me han hecho bromas durante toda la semana, prácticamente. Querían evento, querían matrimonio, así que también estamos muy felices por ese lado».
¿Cómo nació esa historia?
«Sebastián es periodista deportivo, así que me hizo una entrevista hace varios años. Pero nuestra historia comenzó hace tres años, cuando nos reencontramos. Nos une también el amor por el deporte. Él ha sido un apoyo incondicional en estos últimos años de mi carrera».
Justo en esta parte de la entrevista aparecen el novio y la madre de la jugadora.
«Sebastián, ¿cómo hizo para comprar el anillo sin levantar sospechas?
«Me ayudaron, la verdad. Hubo una comisión que me ayudó con eso. Y parece que le gustó, así que creo que eso es lo importante. Vivimos juntos hace un tiempo ya, así que fue un buen momento porque fue justo antes de venirse para acá. Había que llenarse de buena energía».
«Como familia acá estamos apoyándola siempre, en las buenas y en las malas. Y es independientemente del resultado, porque ese amor que entrega la familia no tiene ninguna comparación», cierra su madre, María Cecilia Richter.
«Creo que nos faltó convicción»
El análisis del coach Cristóbal Rodríguez sobre la derrota por 3-0 ante Japón, segunda caída de las Diablas en el Mundial: «En el primer tiempo estuvimos muy flojos en la parte anímica. Creo que nos faltó convicción. En el segundo tiempo fuimos mucho más arriba y se equilibró mucho más la balanza. El segundo tiempo fue completamente nuestro, así como el primero de ellas. Todos los partidos son diferentes en cuanto a lo emotivo, a lo emocional, a lo técnico, táctico. Hay emociones que uno no puede controlar. Creo que el resultado tan temprano a favor de Japón y con esa diferencia de tres goles nos condicionó para el segundo tiempo. Tratamos de arreglarlo y mejorarlo, pero lamentablemente no se pudo y ahora hay que dar vuelta rápido a la página y pensar en Australia».


