Ricardo Mir, padre de Ignacia Mir, que trabaja en TVN, escribió una enérgica misiva a El Mercurio
La periodista de Buenos días a todos rememoró la situación del año 2000 que involucra a Nicolás Eyzaguirre. A los papás nos cuesta mantener esa ilusión tan linda, argumenta su progenitor.
24 de diciembre, Ignacia Mir, notera del «Buenos días a todos» y «El medio día» de TVN, está reporteando en las calles como diariamente lo hace cuando decide revelar una peculiar historia familiar navideña en su Instagram @ignaciamir, una que involucra a su padre, un diario de circulación nacional y un ex ministro.
«Estamos en fecha de contarles que en el (año) 2000 mi hermana se enteró de que el Viejito no existía por las declaraciones de un ministro en la tele y mi papá procedió a…», escribió ella mostrando un pantallazo de una carta que su progenitor, Ricardo Mir, envió a «El Mercurio», donde se lee: «Señor director, ¿Cómo poder explicarle a mi hija de siete años que el Viejo Pascuero sí existe? Cuando un importante ministro de nuestro país, por todos los canales de televisión, grita a todos los vientos que el Viejo Pascuero es sólo una ilusión, ese sarcasmo va contra la base más elemental del derecho de los niños: la fantasía y la esperanza ¿El ministro nunca esperó al Viejo Pascuero?».
La misiva sigue así: «Le debo informar al señor Ministro que millones de niños sí esperan al Viejo Pascuero cada Navidad. No le quitemos la capacidad de soñar a nuestros hijos tan sólo porque otros ya no la tienen». El aludido, confirman Ignacia y su padre, es Nicolás Eyzaguirre, quien fue Ministro de Hacienda entre 2000 a 2006, durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos.
«En ese entonces, mi hija mayor, Constanza, tenía 7 años y la Ignacia 3. Con mi esposa nos preparábamos para esa fecha, hacíamos todo el show de salir a buscar al Viejo Pascuero con las niñas esa noche, mientras el otro sacaba los regalos al patio y decíamos que él los había dejado caer, y mis hijas quedaban fascinadas. Y me acuerdo que en ese entonces a Nicolás Eyzaguirre le estaban pidiendo platas por todos lados, y dijo algo más o menos así: Yo no soy el Viejo Pascuero porque no existe. Quedé petrificado, y la Constanza que estaba viendo la tele, quedó perpleja. Yo altiro le expliqué que esa persona estaba enojada, por eso había dicho eso», recuerda Ricardo Mir.
En registros de prensa, en 2005 Eyzaguirre repitió los dichos así, en el contexto de reclamos de diputados por el bono compensatorio por un alza de combustibles: «Yo encantado voy a la Cámara de Diputados para explicar algo extremadamente simple: por más que nos ilusionamos cuando chicos, el Viejito Pascuero no existe».
¿Cuándo escribió la carta, Ricardo?
«Ese mismo día para enviarla a Cartas al Director de El Mercurio, fue porque estaba indignado, enojado. Es que leo harto, y me gustaban las buenas cartas, hice como tres y las publicaron. Mi esposa después recortó esa carta y la dejó guardada, y la encontré como hace tres años y se las mandé a mis hijas».
Le dolió que alguien rompiera esa ilusión.
«Es que a los papás nos cuesta mantener esa ilusión tan linda de la Navidad, que los niños la gozan. Yo desde niño gocé la Navidad, y que le quitaran esa ilusión a niños me dio rabia. Es tan corta la infancia, que ojalá poder alargarla lo más posible. Mi abuelo materno nunca tuvo una Navidad porque era muy pobre, desde niño trabajó, así que cuando grande para estas fechas nos juntaba a todos los nietos en una mesa gigante, comenzaba a fumarse un puro y decía que cuando terminara íbamos a ver los regalos, obviamente no lo dejábamos terminar y entrábamos a una pieza donde estaban. Y me acuerdo que nos veía y se ponía a llorar de emoción, entonces siempre tuve ese concepto que la Navidad es una fiesta y espero que los niños siempre lo disfruten, ver sus ojos brillando cuando les pasan un regalo, sea cual sea. Hasta hoy digo que el Viejito siempre está, y si alguien dice que no, digo que lo dice alguien enojado».
Ignacia Mir, por su parte, recuerda que «mi papá nos cuenta que se puso furioso porque mi hermana lo vio, y que tuvieron un intercambio de miradas cuando ella escuchó al ministro diciendo esto. Mi papá ama todo lo que involucra Navidad, y con mi mamá, que ya falleció, nos cuidaron mucho la ilusión de esto. Él, aunque es ingeniero, tiene alma de poeta y escribe todos los días en las notas de su teléfono, en una servilleta. Tiene una personalidad muy romántica y me dice que hoy es la mejor noche del año».
Ignacia, ¿cómo se enteró de la verdad del Viejito Pascuero?
«Fue más triste, porque me tocó esa transición cuando mi mamá estaba enferma de cáncer, en 2007, tenía como 10 años, entonces las cosas no estaban puestas en mantener esa ilusión de la Navidad, entonces las cosas cambiaron para nosotras aunque mi hermana ya sabía la verdad y apoyaba el juego para mantener la ilusión conmigo. Y la Navidad es muy significativa: nos juntamos todos en Quilpué, somos como ocho, hablamos de la vida, y mi papá se pone el gorro del Viejo Pascuero y entrega los regalos. Es que Navidad era la festividad favorita de mi mamá, entonces mantenemos su legado».



