Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo Salazar, entre otros
No tienen un valor comercial. Son recuerdos de la mejor época del automovilismo nacional y mundial.
El museo Escudería Familia Ortúzar (EFO) Racing, uno de los mayores preservadores de la historia del automovilismo chileno, fue víctima de un robo. Ocurrió la noche del lunes, cuando alguien -o varios- aprovechó la oscuridad para entrar al galpón, romper las vitrinas y llevarse siete de los cascos que componen el acervo tuerca que la familia Ortúzar por años ha coleccionado, y que desde el año pasado exhibe en María Pinto, comuna en la que está ubicado el museo.
‘Se llevaron cascos de Eddie Irvine, Clay Regazzoni, Eduardo Ávila Gac, Felipe Gaete, Giuseppe Bacigalupo, Eliseo Salazar y Juan Gac. Son piezas históricas para nosotros, sin valor comercial', detalla Iván Ortúzar, director del EFO Racing.
¿Cómo ocurrió el robo, Iván?
‘Desde mi punto de vista, no fue un robo por encargo. Resulta que había unos contratistas construyendo un segundo galpón para el museo y eran muy porfiados en dejar allí sus máquinas y herramientas. Les decíamos que guardaran sus cosas en la bodega, pero no hubo caso: entró gente en la noche, robó todas las máquinas y herramientas, y aprovechó de entrar al museo'.
¿Qué robaron exactamente?
‘Nombraré algunos. Había un casco de Eddie Irvine, piloto británico de la Fórmula 1. Lo compramos en una subasta en Alemania hace como 20 años. También estaba el de Eduardo Ávila Gac, quien ganó dos veces el TC2000 Chile e hijo de Juan Gac. Una familia muy tuerca; el de Giuseppe Bacigalupo, el famoso Tano o Pepe, quien ganó diez veces el campeonato de Chile, él mismo nos regaló su casco; y, por supuesto, el de Juan Gac, de los más queridos en la historia del automovilismo chileno'.
Piezas con historia
Koty Sandoval, directora de F1 Chile y editora digital de TNT Sports, lamenta el robo al EFO Racing. Cuenta que, dentro de los pilotos que alguna vez usaron los cascos, hay tres a quienes destaca específicamente por su rol en el motorsport chileno.
‘Hay uno negro, de Viceroy, que es el que usaba Giuseppe Bacigalupo; y otro verde, con el logo de Cristal, que es de Eliseo Salazar. Lo usó en el IndyCar, en la F1, y corrió en Le Mans con ese tipo de casco. Es muy icónico. También hay uno blanco, sin nada, que es de Juan Gac, máxima leyenda del automovilismo chileno. Tuvo una carrera de 50 años, fue multicampeón y murió hace poco. Es un casco antiguo y por eso no tiene muchos auspicios ni calcomanías. Él hizo Turismo Carretera y compitió en las 24 Horas de Daytona. Lo increíble de eso no es haber estado en las 24 Horas de Daytona, sino haberlo hecho cuando tenía más de 60 años', menciona.
El museo
EFO Racing, explica Iván Ortúzar, es un emprendimiento familiar enfocado en la formación de niños de tercero y cuarto medio. A través de los autos de carrera, dice, es posible contar la historia de Chile y entregar un contexto de cómo era el país en la época en que cada uno de los objetos y autos del museo relucieron.
‘El concepto que tenemos de autódromo es muy posterior. Partió en 1967 en Las Vizcachas. Antes de eso, se corría en la carretera desde 1903, con el primer auto importado a Chile. Todo eso, más lo que pasaba en el país, se lo enseñamos a los alumnos que vienen de lunes a viernes', detalla.
Desde la inauguración del museo en marzo del año pasado, describe Ortúzar, 6.000 personas han visitado el EFO Racing.
‘También enseñamos sobre el compañerismo y la amistad. En la vida no existen los enemigos, hay competidores. Más que un museo, es una forma de enseñar valores a la juventud', finaliza.


