El padre de MEO cuenta la trastienda del tibio respaldo
Garantizo que si gana Piñera habrá una tremenda celebración en el barrio alto, apuesta.
Carlos Ominami está en la cafetería del Senado. Por el pasillo circula Juan Antonio Coloma, líder de la UDI. Le hace un gesto con la mano, porque el apoyo de Marco Enríquez-Ominami a Eduardo Frei cayó en la derecha como puntapié en la zona del bajo vientre. «Esperaba algo más», dice Coloma. «Les convenía otra cosa», replica Ominami. Coloma se va, con cara de pucha la lesera.
-Costó, senador Ominami, que su hijo se convenciera.
-Costó. Darle su apoyo a Frei era muy complejo para Marco, porque él tiene una responsabilidad sobre un millón y medio de personas que votaron por él.
-¿Se conversó en la familia?
-Mucho, mucho. Mucho. Sé que no todos estarán de acuerdo, pero creo que pesaron dos cosas: primero, que hubo un reconocimiento claro por parte de Frei respecto de las malas prácticas de la política. Y segundo, que se ha hecho un esfuerzo por plantear temas que han estado empantanados durante años.
-¿Sí?
-Claro. Si como resultado de esto sacamos la inscripción automática y las próximas elecciones tienen cuatro millones de personas más en el padrón, sería un tremendo avance. Esa contribución hace que hoy votar por Frei no sea lo mismo que votar por él en primera vuelta.
-¿Votarán a favor de Frei o contra la derecha?
– Marco encontró la fórmula: es el voto por un pueblo concertacionista respecto del cual tenemos mucho aprecio. De ese pueblo nos sentimos parte.
-¿No sería mejor para MEO que ganara Piñera?
-Estamos demostrando que no, porque el triunfo de Piñera sería una derrota del mundo popular. Si gana Piñera, vas a tener una tremenda celebración en Las Condes y Vitacura, pero no habrá grandes celebraciones ni en Pudahuel ni en Cerro Navia.
-Si gana Frei tampoco.
-Pero te garantizo que si gana Piñera habrá una tremenda celebración en el barrio alto y ése es el mundo de los ricos y privilegiados del país.
-¿Usted va a votar feliz por Frei o con un perro en la nariz?
-No voy a votar con un perro en la nariz, sino por convicción. Yo le hago confianza a lo que ha dicho Frei, y espero no ser decepcionado.


