El escritor pasó 40 noches encerrado y participó en un programa sobre la vida carcelaria
El 7 de octubre del 2005, Pablo Mackenna protagonizó un accidente en estado de ebriedad y fue condenado a cuarenta días de reclusión nocturna. Esa experiencia, sumada a su participación en el programa de Canal 13 «Nadie está libre, historias de cárcel», le permitieron conocer de cerca el régimen carcelario chileno.
«Lo que pasó en la cárcel de San Miguel era algo que estaba claro que iba a pasar. No era una situación que podía pasar o que pasara por mala suerte, sino que tenía que pasar por las condiciones en que están los reos. Es bien raro porque es un encierro, pero dentro de las cuatro paredes ellos son bastante soberanos», asegura Mackenna, quien aclara que lo que él vivió en el centro de reclusión nocturna Blas Cañas, no es nada al lado de lo que se experimenta en el recinto que se incendió.
Para el escritor, la dinámica que se da entre reclusos y gendarmes tiene una razón muy clara: «Cuando tienes una población cuatro veces superior a la que puedes manejar, tienes que dividir para reinar. La única manera de que Gendarmería tenga control es que existan facciones. Ellos privilegian la existencia de ciertos líderes y líderes opuestos, porque saben que si un día todos los reclusos se vuelven amigos, cagaron y no tienen cómo controlarlos», asegura.
«Todo ese desorden y violencia interna viene visado por el sistema, son los mismos gendarmes los que mantienen las facciones porque es la única manera que hay para controlarlos», sentencia.


