Jamás me habría imaginado que encontraríamos algo así. Mi hijo se quedó sin palabras, dijo Michael Bowers
Ambos se emocionaron porque conocían aquella estructura aunque jamás la había tenido tan cerca de sus ojos: se trataba de un fósil de diente del famoso megalodón.
Padre e hijo caminaban por la larga playa de Sea Isle City, en el estado de New Jersey, Estados Unidos cuando decidieron que tenían que explorar el lugar de manera acuciosa. Michael Bowers, de 42 años, y su hijo Bo, de 11 años, siempre se daban a la tarea de escudriñar lugares nuevos que visitaban para encontrar pequeños hallazgos naturales. Pero el descubrimiento que hicieron en ese lugar estaba más allá de sus expectativas.
«Siempre me encuentro con cosas increíbles en el agua», dijo Michael Bowers al portal nj.com. «Jamás me habría imaginado que encontraríamos algo así. Mi hijo se quedó sin palabras».
Mike y su hijo Bo habían viajado 592 km desde el suburbio de Monongahela, estado de Pensilvania, donde viven, hasta las costas de New Jersey de vacaciones; una de las misiones era revisar el suelo en busca de fósiles. De hecho, Bowers había hablado con su hijo sobre la posibilidad de viajar en un par de meses más, al estado de Carolina del Norte, 855 km de distancia, para bucear frente a la costas y buscar en el fondo marino dientes de megalodón, el pez prehistórico más grande y brutal que ha existido. Porque ese era, para padre e hijo, el tesoro más importante que podían encontrar, según lo cuenta Nj.com.
Por eso cuando llegaron a una especie de embarcadero, en la zona de Townsends Inlet, se agacharon y observaron entre dos tablones una piedra con forma de triángulo equilátero, de unos 20 cm de extensión.
«Miré hacia abajo y no podía creer lo que veía», dijo Bowers.
Ambos se emocionaron porque conocían aquella estructura aunque jamás la había tenido tan cerca de sus ojos: se trataba de un fósil de diente del famoso megalodón (Otodus megalodon o mega diente en griego), una especie extinta de tiburón que vivió entre 19,8 y 3,6 millones de años, durante el periodo del Cenozoico: un tiburón tan grande como una ballena, de 20 metros de envergadura, pero con una voracidad sin igual: sus enormes y desgarradores dientes son la prueba paleontológica de aquello. Bo conocía perfectamente al animal, además, porque junto con su padre vieron la película Megalodón (The Meg), de 2018, donde el actor Jason Statham enfrenta su humanidad a la criatura prehistórica, que en la ficción no se había extinguido del todo.
El padre intentó tomar el diente fosilizado, pero el espacio entre ambos tablones era muy pequeño por lo que a Bob le correspondió sacar la pieza.
«Está en mi lista de cosas que quiero encontrar», dijo Bowers a Nj.com. «Me temblaban las rodillas».
Después de la emoción inicial, padre e hijo, enfilaron al Centro de Investigación y Avistamiento de Ballenas de Cape May y mostraron su descubrimiento, orgullosos. Melissa Laurino, directora de investigación y naturalista del centro, confirmó que el diente pertenecía a un megalodón, según cuenta «The New York Post». La científica afirmó a Nj.com que los paleontólogos consideran a los megalodones los tiburones carnívoros más grandes que habitaron los océanos del mundo.
Según Dana Ehert, curadora del Museo Estatal de Nueva Jersey, se han encontrado menos de cinco dientes de megalodón en ese estado. De hecho, los investigadores creen que el diente fue recuperado mediante el dragado de unproyecto de reposición de arena, llevado a cabo por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos en Sea Isle City en julio. «Si la arena proviene de unas pocas millas mar adentro, es muy posible que el diente viniera con ella», dijo Laurino a NJ.com. «Es un hallazgo playero único en la vida que la familia Bowers atesorará para siempre».


