Sergio Marabolí primero se arrepintió y luego se atrevió
Hace dos años, un primo muy cercano de Sergio Marabolí le dijo que para celebrar los 50 años de ambos había comprado entradas para el concierto que daría Metallica en 2024, en Madrid. El tiempo pasó rápido y el panelista de «Sígueme» viajó a España. Pero antes del show, que es este viernes, decidieron hacer una parada en Pamplona y disfrutar de la fiesta de San Fermín.
«Es un carrete gigante, todos tomando día y noche, es una locura», cuenta Marabolí desde España. Más allá de la celebración, lo más conocido de San Fermín son los encierros de toros, donde sueltan a seis toros (y seis mansos que los guían) en un recorrido callejero de 875 metros que termina en la plaza de toros de Pamplona, desde el 7 al 14 de julio, siempre a las 8 de la mañana. «Yo le dije a mi primo voy a correr y me dijo que estaba loco. Después nos encontramos con un vasco en un bar y le pregunté si era muy peludo y me dijo: Si quieres arriesgar tu vida puedes correr. A un amigo un toro le enterró el cuerno y se murió un año después. Todos me metían miedo, porque son seis toros como de 600 kilos cada uno». Tras eso se arrepintió, pero este martes se atrevió y se metió al tercer encierro.
«Me levanté a las 5 de la mañana. A las 7 cierran las puertas y nadie puede entrar ni salir. Cuando soltaron a los toros yo empecé a correr y correr y me encontré con un coliseo gigante, que es la plaza de toros. Me dio miedo, me dio una crisis de pánico. Luego entraron los toros y me tiré para un lado, pero después salieron (al ruedo) unas vaquillas (con los cuernos con goma, aunque rápidas y que embisten con fuerza) y eso estuvo rudo. Vi que sacaron a varios por los aires. Ahí llamé a mi esposa, desde el medio del ruedo y me dijo sal de ahí y justo soltaron una segunda vaquilla, así que tuve que correr y mi hija estaba llorando», detalla Marabolí.
¿Cómo es el momento en que vienen los toros?
«Yo corrí como 400 metros, como 50 metros delante de los toros y quedé todo transpirado. Yo corro harto en todo caso, pero esos 400 metros se te hacen eternos, escuchas las patas de los toros cuando vienen corriendo y es terrible, como un estruendo».
Fue una locura.
«Fue una locura que estaba estipulada, porque si vienes a Pamplona en San Fermín cómo no vas a correr con los toros».


