Cuida su pelo y ya no es adicta al pan
Con 57 años, la comunicadora se mantiene en forma siguiendo rutinas enfocadas en los ejercicios y la vida sana, claro que sin privarse de algunas cosas.
«Como toda disciplina esto es mental. Me mentalizo que esto es parte de mi rutina así como uno se lava la cara o se echa cremas para tener buena piel, a mi edad es muy importante. He estudiado, he leído mucha información sobre las mujeres grandes, la menopausia y lo que significa el ejercicio de fuerza y pesas para construir huesos y mañana tener una mejor vejez. Muchas mujeres piensan que al llegar a los 50 se acaba un poco la vida, se dejan estar, por ser abuelas no importa, pero a mí me importa porque en el fondo es salud, entonces esa disciplina que ahora cuesta en el futuro costará más por enfermedades y falta de movimientos que impiden, por ejemplo, jugar con los nietos. Hay que ser autónomas y, entre otras cosas, poder abrocharse los zapatos. Hoy más que una cosa estética -obviamente me gusta verme y sentirme bien- siento que es una inversión a futuro en salud y por eso soy súper disciplinada. Hace unos años entendí que era necesario para mi salud».
Hidratar cara y cuerpo
«No soy de sauna, de chica me he cuidado la piel. Todas las noches, me maquille o no, me limpio la cara, uso cremas y tratamientos. Hay que hidratarse bien por dentro y por fuera. Eso y la vida más o menos sana que trato de tener se reflejan en la piel. Todo en la vida es disciplina y saber cómo uno se quiere proyectar. Esto tampoco es gratis porque no pasa por operarse, es una cuestión de quererse e invertir en futuro y salud, más que para verse joven. Hay que enfocarse en cómo uno debe sentirse. Es impactante ver a niñas súper jóvenes que dicen que se operan para sacarse guata, hacerse una lipo o ponerse poto o pechuga. Cada uno puede hacer lo que quiera, pero pucha, es el camino más corto y fácil y que a la larga no da salud porque en algún minuto igual podrás engordar o enfermar. La salud hace que uno se vea estéticamente bien».
Rutina al despertar
«Mi rutina de ejercicios es variada y trato de entrenar en las mañanas porque me energiza y me deja bien para el resto del día. Voy a las 8, 9 o 10, depende de las cosas que tenga que hacer, no tengo hora fija. Trato de ir todos los días, pero a veces sale algo que me lo impide. Dos a tres veces a la semana es el mínimo y compenso después con el fin de semana si no tengo muchas actividades. Lo ajusto a mi vida. Siempre hice ejercicios, desde chica, y con los años me he dado cuenta que es una necesidad. Hay que construir músculos para proteger los huesos. A mi edad se produce osteopenia que hace perder músculos y hormonas. Hago brazos, espalda, pecho y pierna, se fortalece el cuerpo completo. Hago una hora de pesas y media hora de cardio, camino con inclinación o troto, en total son como 90 minutos».
Poca peluquería
«He tenido bastantes tipos de pelo, oscuro, claro. Lo tuve súper dañado por las peluquerías, así que trato de cuidarlo dentro de lo que puedo porque cuando uno entrena es difícil. No soy fanática de hacerme masajes y estar pendiente, no tanto a estas alturas de mi vida. En algún momento se me quemó mucho el pelo; al hacerme mechas para iluminar, el pelo queda blanco, eso es muy dañino. Ahora lo hago más a lo lejos para recuperarlo».
Bajar carbohidratos
«Soy buena para comer, de todo, pero he bajado los carbohidratos porque hace unos cinco años me encontraron prediabetes porque comía excesivos carbohidratos. Tomé conciencia, leí mucho, hice ejercicios y se revirtió. Comprobé en mí que esto funciona. Como lo que se debe comer, incluyendo más proteínas para dar la sensación de saciado y crear músculos. No es que me prive, como postres y chocolates, pero con 90 por ciento de cacao, no el con más grasa y azúcar. Me he acostumbrado y me encanta. Elijo cosas buenas. Era adicta al pan, ahora trato de comer menos y elegir pan con menos carbohidratos. Tomo mucha agua, dos a tres litros al día. A veces uno siente hambre, aunque solo es sed, por eso hay que hidratarse».
Hacerse manos y pies
«A esta edad estoy más preocupada que cuando era joven de hacerme las manos y los pies. Toda mi vida era de uñas cortas y no me hacía nada. Cuando tengo que hacer y me quiero ver bien me hago las uñas. Pero pedicure y manicure permanente, no, soy más funcional y no tengo tiempo para fijarme en esos detalles. En mi casa ando de buzo, zapatilla y gorro, los tacos están totalmente fuera. Si tengo eventos, me arreglo. No soporto los tacos, uso cinco minutos y quedo destruida, no estoy acostumbrada, me duelen los pies, nunca me han gustado».


