Barrio en el que viven se asemeja a sectores como Recreo o Cerro Castillo de Viña del Mar
Hace cuatro meses adquirieron al contado una propiedad por US$153.000 (3.837 UF) en el barrio de Rohrmoser de la capital, San José.
Un viaje realizado en 2019 a Costa Rica le cambió la vida a Guido Poblete (43). «Nos pasó lo típico que le ocurre a la gente cuando sale de vacaciones: nos enamoramos de este lugar. En ese momento este destino era muy poco visitado por los chilenos. La mayoría elige Brasil, Miami o Colombia, pero con mi pareja buscábamos algo no tan turístico: un lugar distinto. Hicimos el tour de las playas vírgenes y nos encantamos con su entorno natural», cuenta.
Como quedaron tan emocionados con la experiencia, repitieron el mismo viaje dos años después; esta vez con su hija de dos años, y también con sus papás, quienes los acompañaron en la travesía. Ellos ya tenían la idea clara de radicarse en este destino. «Quería que mis papás lo conocieran. En ese viaje tuvimos la oportunidad de conocer otros lugares y entender un poco más la idiosincrasia del país», señala.
Eso conllevó a que la pareja pusiera en venta su casa de Quillota por US$150.000 (3.951 UF), de modo de usar ese dinero para invertir en una propiedad en Costa Rica. Y así lo pudieron hacer, adquiriéndola hace cuatro meses. «Las casas en el sector que compramos (Rohrmoser, San José) van desde los US$200.00 en adelante. La nuestra costó US$153.000 con los impuestos (3.837 UF)», detalla.
La casa de Quillota tenía 130 metros cuadrados construidos y estaba en un terreno de 1000 metros cuadrados. La nueva propiedad cuenta con 150 metros cuadrados construidos y está en un sitio de 300 metros cuadrados.
¿Por qué optó por San José y no por las playas que le fascinaron?
«Sentía que nos podíamos adaptar mejor a la capital».
¿Cómo es el sector en el que compró?
«Estoy en un barrio muy consolidado y bueno. No es un condominio: vivimos en un sector residencial que es muy similar a Cerro Castillo, Recreo o Miraflores bajo de Viña del Mar. Se sitúa cerca del parque La Sabana. En Chile no me hubiera comprado una casa como en el sector en el que estamos acá. Invertí bien y creo que fue un punto importante en la decisión de comprar».
¿Cualquier extranjero puede hacerlo?
«Sí. Lo primero que debe hacer es abrir una cuenta en un banco costarricense. Eso sí, la mayoría exige que los extranjeros cuenten con la residencia temporal, cosa que no contábamos. De hecho, ahora la estamos tramitando. Sin embargo, nos encontramos con una entidad que sí nos permitía abrir una cuenta como turista. Abrí mi cuenta y logré hacer la transferencia bancaria de la venta de casa. Usé el dinero de esa venta para invertir en una propiedad acá».
¿La adquirió al contado o con préstamo hipotecario?
«En efectivo, ya que disponíamos de los fondos de la venta de la casa. Además, si uno invierte sobre los US$150.000 en inmuebles se puede optar a residencia temporal como inversionista».
¿Qué le gusta de este destino?
«Su desarrollo, crecimiento y potencial económico es lo que nos atrajo. Le vemos muy buen futuro al país. Hay cosas que les falta por desarrollar, pero en algunos aspectos está más desarrollado que en Chile y en otros no».
¿Cómo es la calidad de vida?
«En el poco tiempo que llevamos (llevan cinco meses radicados), puedo decir que Costa Rica tiene una mejor calidad de vida en cuanto a lo verde que es el país y lo mucho que cuidan de eso. Tienen una calidad de gente increíble. Cuentan con muy buena educación, es un país bilingüe en muchos zonas y hay mucha cultura. Si lo comparamos con infraestructura, Chile es otra cosa. Nosotros quizás buscábamos lo primero en cuanto a calidad de vida y no lo segundo. Es un país pequeño de gran corazón y se nota»
¿Y el clima?
«En San José es todo el año primavera. Eso mismo hace que la gente sea más alegre. Para los jubilados es un paraíso Costa Rica».
¿Qué tal los costos de vida?
«Tiene cosas más caras y otras similares a Chile. El transporte cuesta como $700 chilenos; el internet sale $40.000 (100 mbps + TV digital). Un kilo de arroz entre $1.500 a $1.800; la cerveza y el licor cuestan el doble. La bencina también sale el doble. El jardín infantil de mi hija nos cuesta como $270.000, que es similar a lo que pagaba en Chile; los peajes salen como $600, pero son menor infraestructura vial; y en viviendas me atrevo a decir que hay más opciones de encontrar una buena propiedad en un lugar bueno a un buen precio».
En Chile, Poblete se dedicó a trabajar en el tema de la remodelación de viviendas, especializándose en temas de diseño e interiorismo. Por ahora viven con sus ahorros y hace muy poco emprendieron en el ámbito culinario.


