Ocho jóvenes ingresaron con armas y amenazaron a los residentes
Robaron de todo: desde un automóvil y celulares, hasta un par de paquetes de harina y de azúcar, y unos kilos de lentejas.
«Se llevaron televisores, monitores, unas consolas que tenía, hartas cosas. El auto también», relata Gonzalo García (31), quien se despertó a las 04.30 de la madrugada de este jueves con un fuerte estruendo y con un joven apuntándolo con un arma en el living de su casa, en la calle Ingeniero Roberto Llona de Maipú.
El hombre, quien trabaja en informática, cuenta lo sucedido mientras repara los daños en su vivienda, ya que un portón fue arrancado de cuajo por la banda de ocho jóvenes que, no contentos con el botín obtenido en esa casa, siguieron en masa para invadir violentamente otro hogar, cuyos habitantes también dormían.
Los delincuentes, según versiones policiales, arrasaron con las mercaderías del mes, y se llevaron un par de paquetes de harina, unos kilos de lentejas y unos paquetes de azúcar.
No fue lo único, porque también se robaron celulares, un horno microondas, remedios, billeteras y todo lo que tenían por delante, hasta que llegó Carabineros, hubo un disparo de un uniformado sin heridos y con tres detenidos (un adulto y dos adolescentes).
Gonzalo, quien vive con su madre, recuerda que luego del ruido se levantó y «me encontré con los tipos de frente, me encañonaron y todo, me tiraron en la cama, me pegaron (en la cabeza) y comenzaron a registrar todo». Agrega que «uno sacó un revólver y otros unas armas cortantes, entonces cuando me apuntaron me dijeron que entregara cosas de valor, la plata, que me quedara quieto».
«A mi mamá también le pegaron en la cabeza», detalla. De hecho, la mujer (58) a su lado se excusa de hablar porque dice que está en shock.
«Lo bueno es que no sufrimos ninguna pérdida de vida y mis mascotas (dos gatos) están bien», se consuela. «En este barrio nunca pasa nada y de repente uno tiene la mala suerte no más de que la pasen estas cosas», reflexiona.
El profesional describe a los atacantes, quienes ocultaban sus rostros con mascarillas, como «todos chilenos, cabros chicos, flacos y dos que eran altos, los más agresivos».
Incluso pidieron desbloquear los celulares antes de abandonar el lugar.
Segunda casa
Luego de permanecer más de 7 minutos en esa casa, los jóvenes asaltaron una vivienda por medio para hacer el mismo procedimiento, esta vez por unos minutos más.
Allí también intimidaron con armas a la dueña de casa, que se identificó como Henriqueta, y a su hijo cesante. «A quien amenazaron y golpearon fue a mi hijo», dijo a la mujer a los medios.
Allí intentaron llevarse el auto, pero el cortacorriente lo impidió.
En eso estaban cuando carabineros detuvo a dos delincuentes y a un tercero, armado, que escapó a pie. Según el fiscal Patricio Rosas, de la Fiscalía Flagrancia Occidente, los delincuentes se movilizaban en un auto con encargo por robo y también serían formalizados por ese delito.
Carabineros llegó gracias a Cintia, la hija de Luis Véjar (72), que habita la casa de al medio de las dos asaltadas.
«Sentimos bulla al lado, entonces pensamos que estaban peleando, pero nos dimos cuenta de que después comenzaron a gritar y mi hija se levantó y llamó a Carabineros, pero ya tenían todas las cosas en el auto robado», recuerda.
El hombre lleva un mes viviendo en la casa, luego de muchos años en un departamento en Pudahuel. «Nos vinimos para acá por tranquilidad, pero ahora, como están las cosas, no sé pues», dice.
Durante la tarde, los tres detenidos pasaron a las audiencias de control de detención y de formalización. El juzgado determinó la prisión preventiva para el adulto y la internación provisoria para los dos adolescentes, durante los 60 días que dure la investigación.


