Cecilia Avendaño exhibe sus fotomontajes digitales en el Centro de Extensión UC
La autora ofrece retratos de seres ambiguos que fueron creados combinando fotos de varios individuos reales.
Vestido con una chaqueta de cuero que le otorga un aire de joven rebelde de los años 50, un andrógino personaje de cabello corto y rostro impenetrable deja que su mirada se pierda en el horizonte mientras fuma un extraño cigarrillo que lanza humo rojo.
La estampa, que para el espectador resulta desconcertante por la imposibilidad de determinar el sexo y la edad del sujeto retratado, forma parte de la serie de fotomontajes digitales que la artista Cecilia Avendaño exhibe en el marco de la muestra colectiva Miró, se fue y volvió , que se está presentando en la Sala Blanca del Centro de Extensión de la Universidad Católica (Alameda 390).
«Estamos en presencia de un monstruo que goza de una extraña y seductora belleza, lo que le otorga una cierta connotación de carácter mitológico», reflexiona la creadora de la imagen.
«Hay en este personaje una suerte de ser no definido, y que es capaz de exaltar al espectador con su gesto de velada violencia displicente», agrega la joven artista.
La composición, que se presenta junto a una lámina de gigantescas dimensiones en la que aparece una joven cuya apariencia resulta sutilmente extraña, constituye un avance de una serie llamada Blow , trabajo que aún está en proceso de desarrollo y en el que la artista ofrece visiones de diversos personajes de carácter andrógino.
«La obra está referenciada por las infinitas posibilidades del retrato, por las implicancias de la construcción de imaginarios en base a iconografías tomadas de otras imágenes. Es la realización de sujetos-objetos, personajes en busca de escapar de su continente autómata», dice Avendaño.
La autora trabaja a partir de fotos de personas reales. Tras extraer mínimos elementos de diversos rostros, combina esos detalles para dar origen a fisonomías inexistentes ensambladas gracias a las aparentemente infinitas posibilidades de la postproducción digital.
«A estos retratos les doy un carácter que muchas veces ni siquiera yo comprendo, puesto que trabajo mucho con pruebas y con la administración de elementos a veces azarosos que subyacen en la producción artística», asegura.
-¿Qué deseas representar en estas imágenes?
-En ellas presento una reflexión acerca del deseo, de la clara imposibilidad del objeto deseado debido a los constantes cambios que experimentamos en el proceso de búsqueda de ese mismo objeto.
-¿Esos cambios se reflejan en tus imágenes?
-Sí, mis imágenes están en constante mutación, y, en su «dinámica estaticidad», dialogan con el espectador para generar una pregunta.
-¿En qué te inspiras para realizar estos trabajos?
-Va más por el lado de las obsesiones. La operación que realizo tiene que ver con la visualización de algo inexistente, con el deseo de plasmar en imagen algo que no puedo encontrar en mi entorno. En mi trabajo me interesa lograr la convivencia de la belleza y la extrañeza, el poder generar inquietud y seducción en una misma imagen.
La mirada y el paisaje
Los trabajos de Cecilia Avendaño se exhiben dentro de una muestra colectiva, integrada por obras de cinco autoras jóvenes y exitosas, que utilizan herramientas como la fotografía y las técnicas digitales.
«Ofrecemos visiones bastante particulares, abordando temas como las implicancias de la mirada y la determinación del paisaje en el observador como elemento constituyente de la realidad», dice la artista.


