El regreso de la farándula es un hecho: el estelar de Jotacé irá dos días a la semana.
Se oficializó y se anunció por parte de Chilevisión: a partir de este mes entregas originales de «Podemos hablar» podrán ser vistas dos veces a la semana. A la emisión tradicional de los viernes (cuyos próximos invitados estelares serán Mauricio Pinilla y Gissella Gallardo) se agregará una el domingo (que abrirá Francisco Kaminski, entregando su versión de su ruptura con Carla Jara).
Lo primero que salta a la vista es que ya no deben quedar muchos detractores de la idea de que la segunda venida de la farándula a nuestra sufrida, pero bananera comarca es inexorable. Todo empezó larvariamente con «Me late» (TV+) y «Zona de estrellas» (Zona latina). Se les unieron «Sígueme y te sigo» (TV+) y «El purgatorio» (Canal 13), además del aporte de Chilevisión, que en programas como «La divina comida» y el propio «PH» permanentemente «contrabandeaba» como contenidos clave chimentos VIP, con especial enfoque en lo retro, a través de revelaciones bombásticas, maceradas por años de distancia con respecto al hecho original.
En segundo término se confirma el estatus de Julio César Rodríguez como «dueño de casa» absoluto de esa estación. En toda su carrera televisiva se ha dado maña para terminar imponiendo sus términos. Para mencionar solamente su trayectoria en televisión abierta, empezó en «El termómetro», destacando por opinar sin ambages ni temores sobre el tema del día. En Televisión Nacional siempre se le vio a sus anchas, tanto como editor periodístico de los estelares de Rafael Araneda, como opinólogo de «Buenos días a todos», como jurado de «Rojo» y como conductor de «La tele o yo». En el 13 fundó «Bienvenidos», el primer matinal de esa estación que dejó de ser un piloto al aire. Y en Chilevisión ha estado más horas al aire que Santis en el 13 y que Morandé en Mega.
La tercera conclusión importante de esta decisión programática es que la televisión empieza a sacarle brillo a su sitial de privilegio entre los medios en cuanto a provisión de noticias y declaraciones exclusivas del showbiz y a competirle palmo a palmo a las nuevas plataformas y redes sociales en el mismo ítem.
Lo único que desentona está siendo la coherencia interna del programa, que a estas alturas son dos en uno, con una primera parte dedicada a recoger el candente testimonio de una primera fuente del «escándalo de la semana» y una sección final en la que el o la invitada principal se une a otros comensales para desgranar anécdotas, sustos y planchas. Mientras facture, es un pelo de la cola.


