El Chuma se disculpó por haber mandado a su víctima al hospital tras asaltarla en cajero automático
«Estoy arrepentido. Le pido disculpas al caballero por el condoro que me mandé. Lo único que quiero es pedirle disculpas», murmuraba Domingo Cáceres a la salida del cuartel de la Brigada Investigadora de Robos, en Las Condes.
Este hombre, de 39 años, supuestamente conserje cesante y ex trabajador de supermercado, está acusado de asaltar a un cliente de banco lanzándole un dañino líquido al rostro. El lanzazo ocurrió a las 22:15 horas del 9 de marzo pasado, en un cajero automático en Apoquindo.
Una llamada anónima a la central telefónica de la PDI dio las pistas iniciales para llegar al hombre que anoche lloraba y pedía disculpas una y otra vez. Domingo Cáceres fue detenido al salir de su casa, en la población Juan Antonio Ríos.
«A esta persona lo conocen como el Chuma. Él reconoció su participación en el hecho. Dijo que estaba cesante, que necesitaba recursos. En su versión, relató que se encontró un líquido de motor y que después vertió parte de él en un envase de lustra muebles. Éste fue el líquido que usó en el sector de Apoquindo», relató el subprefecto Cristián Muñoz.
En su testimonio, Cáceres dijo que encontró el líquido de motor en el Paseo Ahumada y que necesitaba dinero con urgencia para una hija.
«La única certeza que tenemos es que se encontró naftaleno e hidrocarburos en este líquido. Estamos analizando si había restos de lustramuebles», acotó Muñoz.
La víctima, Hernán Illanes, reconoció por fotografías al Chuma y dijo en el cuartel policial: «No se puede perdonar a un tipo que tiene mala intención. No lo perdono. Me dejó con deficiencia de visión. ¡Qué hace usted sin la vista!». Un par de horas antes, el mismo afectado había dicho que el líquido «es un químico que duele mucho, que me dejó cinco días en la clínica».
Cáceres dijo que «si es posible le pago sus moneditas que sé que con esfuerzo las trabajó. Yo necesitaba para comer». La Fiscalía Oriente lo acusará hoy por robo con intimidación.
Quedé inutilizado para defenderme, porque tenía la vista cegada
Hernán Illanes


