Arturo Vidal llegó a Colo Colo en una pierna, con 25 títulos a cuestas y una teleserie para que firmara su contrato. Pero ayer silenció a todos los incrédulos. El King apareció cuando a todos les quemaban los pies en Copiapó para marcar el gol que le dio el título al Cacique.
De ahí, a las lágrimas. «Es un sueño. Podré haber ganado mucho, pero no hay nada como esto. En mi equipo, en mi casa. Volver a los 37 años? El agradecimiento para este equipo por la garra, el sacrificio, la fuerza», dijo el futbolista chileno más campeón de la historia.
«Siempre al final se definen los campeonatos. Si hubiéramos tenido solo el campeonato nacional, habríamos ganado todos los partidos, pero tuvimos tres copas, viajes a Perú, Colombia y Argentina y eso nos complicó. En la segunda rueda nos preparamos bien y demostramos que somos el equipo más fuerte», sintetizó.
Las lágrimas no eran de cocodrilo. La emoción invadió al mediocampista después de una jornada donde destacó como el mejor. Primero en toques (95), en efectividad (96%), en acciones defensivas (7) y en pases al área (6). Una bestia en el estadio Luis Valenzuela Hermosilla.
Por eso, Vidal pudo detener el tiempo en el minuto 80. Guapeó una pelota en el área, recuperó el balón y combinó para el ingreso de Lucas Cepeda por la izquierda, el centro del porteño llegó a Esteban Pavez, quien cedió al King.
Ahí, con el empeine completo en el límite del área, impactó el balón para un remate raso y violento, que derrotó al arquero copiapino Nelson Espinoza y sentenció el empate en el marcador (Felipe Reynero había callado a medio mundo al abrir la cuenta para el local). El cuarto gol del Vidal en el campeonato y la guinda a una torta que preparó desde su niñez, cuando soñaba con vestir la camiseta del equipo popular.
El post fue todo de él. Lo abrazaron Pavez y Erick Wiemberg cuando el camarín albo cantaba su himno, la canción «Freed From Desire» de Gala Rizzatto, una tonada electrónica que se impuso en las canchas y tribunas del fútbol europeo y que, como Vidal, ahora lo hace en Chile.
Le cayó cerveza en el vestuario y miles de aplausos cuando volvió al terreno de juego a recibir la medalla de campeón, el cuarto que consigue en el fútbol nacional y 17 años después de su último abrazo con la camiseta de Colo Colo.
Este veterano Vidal sabe ser campeón. Por eso, mientras sus compañeros se unían en la alegría de los festejos, él se sentó en una banqueta del camarín para celebrar junto a sus afectos más íntimos en una llamada de celular.
En la previa, al ver a los colocolinos que acompañaban el bus camino al estadio, Vidal dijo que el próximo año estaría en la pelea por llegar a la final de la Copa Libertadores: «Ojalá levantar la copa en los 100 años (del club)».
Seguramente hay muchas razones para ser incrédulo frente a tan alto deseo, pero una cosa es cierta. El King ha sabido cumplir casi todos los sueños de su carrera futbolística y hoy, invita a todo el pueblo albo al camino de los anhelos más grandes.