Paloma Fiuza terminó su relación de dos años con el uruguayo Tomi Narbondo
Entra al reality El internado para distraerse: Todo fin de relación duele, lo admito.
Paloma Fiuza (41) asume que en las últimas semanas aprendió a cocinar un poco más porque su registro en esos quehaceres era sólo vinculado a preparaciones saludables, dietéticas y proteicas. Todo para funcionar en «El internado», el nuevo reality de Mega (aún sin fecha de estreno) que se graba en Perú, país donde la brasileña lleva una larga carrera televisiva en programas y ahora, dice, busca retomar el vínculo en la pantalla chica con Chile, cuando hace dos décadas saltó a la fama como «Pops» bailando axé en el grupo Porto Seguro en «Mekano». Eso sí, en la presentación que hicieron del canal, expresaron: «Llegará renovada y soltera».
A fines de agosto, la prensa peruana informó del quiebre entre Paloma Fiuza y el modelo y cantante uruguayo Tomi Narbondo (30), con quien duraron casi dos años y medio. Se conocieron en Lima, y al diario peruano «Trome», Paloma dijo en julio de este año: «Tengo mis óvulos congelados. En muchas ocasiones he querido ser mamá, pero la pareja que tenía en su momento no quería. Ya he hablado con Tomi, pero no quiere (tener hijos) por ahora».
«En el reality se van a enterar de cómo fueron las cosas, pero ya no estamos Tomi y yo, pero terminamos de lo más lindo posible. Estamos siguiendo caminos diferentes, pero yo le deseo lo mejor y él también a mí. Él tiene planes para ir a Colombia y Panamá, yo para ir a Chile y Perú. Entonces estamos desencontrados con los tiempos. Básicamente fue eso, terminamos desde el amor. Yo quiero mucho a su familia, no fue nada grave», asegura Fiuza. «Y ojo, que comenzamos a hacer juntos todos los castings, eso es lo más gracioso. Yo en todos dije que estaba enamorada, en pareja, y me aceptaban (en los proyectos). Bueno, ahora estoy soltera».
¿Está en el proceso de duelo?
«Todo fin de relación duele, lo admito. Es complicado, uno intenta tomárselo de la mejor manera, pero uno se acostumbra a la otra persona. Yo creo que va a ser bueno estar en el reality, para pensar bien mis cosas, ver qué quiero, distraerme. Tengo tantos proyectos, tantas cosas bonitas, tantos sueños para después del reality, ya se van a enterar. No sé si en el encierro pueda pasar algo (romántico), sé que puede ocurrir de todo y es para pasarla bien. La vida es una sola y yo siempre tengo la mejor actitud».
Sobre sus razones para aceptar «El internado», devela: «Ya hice realities de competencias físicas, telenovelas, fui conductora. Siempre me fui adaptando a los desafíos. Siento que cumplí un ciclo, porque ya llevaba muchos años ahí, casi 12 (en el programa Esto es guerra), de lunes a viernes, donde me volví muy competitiva. Tuve una lesión en una rodilla, ya me habían operado por ligamento cruzado y rotura de menisco, volví a competir y volví a partirlo en un pedacito. Sin eso, habría seguido hasta hoy, pero siento que Dios ordena todo, que las cosas pasan por algo. Sin esa lesión, no habría salido del programa (hace un año) ni hubiese regresado con Porto Seguro. Mis amigos no saben cómo acepté entrar a este reality, jajajá, están asustados por mí. Yo soy cero peleadora, pero con el pasar de los años he aprendido a no quedarme tan callada».