Tres voces especializadas analizan este suceso en California y sus consecuencias
Las fundaciones -o el anclaje que se ocupó- hicieron que los edificios queden estables, explica una doctora en Edificación.
Tres mansiones situadas en Dana Point, en el estado de California, Estados Unidos, dieron la vuelta al mundo por el estado en el que quedaron tras las fuertes lluvias ocurridas hace un par de días en la zona que dejaron a varias viviendas afectadas. Imágenes captadas a través de un drone -y compartidas por diversos medios- revelaron la magnitud de los deslizamientos, rememorándonos la situación que se vivió el año pasado en Viña del Mar con los edificios que quedaron a los pies de un socavón.
El doctor en Geotecnia, Álvaro Peña, académico de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la PUCV, quien estudió sobre este tema, dice que la evaluación de los daños y riesgos de las edificaciones fue hecha por un ingeniero estructural y un ingeniero geotécnico. «Un análisis hecho por este tipo de profesionales les puede dar mayor tranquilidad a los propietarios. El ingeniero estructural debió haber verificado que no hay deformaciones y grietas que indican movimientos, además de revisar las condiciones de las fundaciones y los elementos resistentes de esta».
«Por otro lado, el ingeniero geotécnico verificó la calidad del suelo de fundación, descartando posibles inestabilidades que afecten directamente a la mansión. Además, la forma en que están orientadas las mansiones ayuda: los elementos resistentes y el centro de gravedad están fuera de la zona inmediata a la inestabilidad», explica.
Roca sólida
La doctora en Edificación Daniela Brizuela, académica de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central, revela que son sus fundaciones las que le dan mayor firmeza a la vivienda. «Las fundaciones -o el anclaje que se ocupó- hicieron que los edificios queden estables. Según las normas de diseño estructural que se conocen en el mundo de la construcción, para fundar los cimientos se deben cumplir tres requisitos fundamentales: uno, que no se deslice; dos, que no vuelque; y tres, si está bajo una napa, que no flote. En este caso, los edificios están fundados sobre una roca», precisa.
En ese sentido, asegura que la forma en que situaron los inmuebles cumple con esa estabilidad de que las viviendas no se van a volcar ni tampoco se van a deslizar. «La forma natural incide en que las mansiones estén estables. Y al estar así, no tiene problemas o daños estructurales, ya que en el fondo al edificio no le pasó nada, pero eso no significa que al terreno continuo le puede ocurrir algo. Eso es lo que hay que verificar», expone.
«Además, los estudios geotécnicos que se hicieron decían que la roca estaba en un buen estado. La vieron sólida y sin fracturas. Por eso es que pese que la vivienda quedó en el borde, está súper bien agarrada a la roca, por lo que no existe un peligro. La casa se ve estable, habitable y estructuralmente no tiene daños», asevera.
El ingeniero estructural José Barrientos, gerente de operaciones de HyB Ingeniería, sostiene que lo que hubo acá fue un desprendimiento de tierra y no de roca basal. «Los desprendimientos de terrenos son muy comunes. En este caso hubo un desprendimiento de tierra y no de masa rocosa», afirma.
«Si la casa está fundada en la roca basal -es decir, los cimientos de la misma están soportados en ella-, no es problema que se desmorone el suelo. A largo plazo (esto pueden ser varios años, incluso cientos de años), esa estructura sí o sí caerá. En tiempos geológicos no hay nada que hacer, pero pueden pasar varias vidas antes de eso», profundiza.
¿Qué medida de refuerzo aplicaría?
«Lo más importante es proteger y reforzar el talud mediante anclajes activos, mallas y sistemas que aporten resistencia para impedir que la inestabilidad siga avanzando. Si el suelo fuese solo arena, probablemente las medidas debieran ser más rigurosas. Sin embargo, acá se aprecia un suelo más cementado y de mayor capacidad portante, de lo contrario es muy difícil tener taludes en 90 grados».
Caso socavón de Viña del Mar
Daniela Brizuela dice que este caso se parece mucho a lo que ocurrió en Viña del Mar. «A los departamentos no les pasó nada: estructuralmente están súper bien. Pero quedó inhabitable al perder la tierra que se desprendió del suelo. La diferencia es que en Chile fue en dunas y en Estados Unidos fue en rocas (en California no se han ordenado evacuaciones, aunque se ha aconsejado a los residentes permanecer en alerta, según consignó Los Ángeles Times)».


