Tenía vacaciones ilimitadas y casino con chef en la oficina, recuerda Thomas Maremaa
Apenas se tituló decidió partir a EE.UU. a probar suerte: le fue bien y regresó a emprender.
Apenas Thomas Maremaa (30) se tituló de ingeniero comercial partió a Silicon Valley, California, cuna de Apple, Google y cuánta empresa de tecnología existe. «Cuando estaba en la U me di cuenta de que en verdad quería trabajar en una de las mejores startups del mundo, y para hacer eso me tenía que ir. Así que apenas tuve mi nota del examen de grado me mandé a cambiar».
«Lo que más me sorprendió cuando aterricé es que de verdad es como uno cree que va a ser», dice. «En San Francisco uno va a un café y lo único que ve son personas con computadores y pantallas negras con código».
En 2018 consiguió su primer empleo en una empresa de inteligencia artificial, pero eso no duró mucho; en 2019 fue contratado por Brex, startup de servicios financieros donde trabajó casi dos años. «Silicon Valley es sumamente energizante. Es un lugar donde la gente está realmente persiguiendo sus sueños y tratando de cambiar el mundo», define.
En Brex, donde fue product manager de crecimiento, disfrutó de una política de vacaciones ilimitadas, almuerzo gratis en la oficina cocinado por chef y, durante la pandemia, de un presupuesto para armar su oficina en casa. «Los beneficios son increíbles. Son algo que realmente te hace sentir valorado como empleado», destaca.
Pero tras dos años, Maremaa -que actualmente divide su tiempo entre Santiago y Texas- renunció. Hoy es el director ejecutivo y cocreador de Encuadrado, plataforma para profesionales independientes que se encarga de todo lo administrativo: calendarios, cobros y emisión automática de boletas, por ejemplo. «Es para que la persona pueda centrarse realmente en su profesión y no hundirse en estas tareas. Cuesta desde 0,6 UF al mes y está disponible en Chile y México».
Renunciar a vacaciones limitadas parece una locura.
«Sí, pero muchas de esas empresas lo ofrecen y creo que lo hacen a propósito, como para que en verdad la gente no se las tome».
¿Tiene algún lado menos amable trabajar en algo así?
«Se trabaja mucho. Yo creo que muchos beneficios están pensados en maximizar tu tiempo en la oficina. Por ejemplo, que no tuviéramos que salir a almorzar y que la comida estuviera siempre lista a cierta hora. Yo vivía con un amigo que trabajaba en Google y él tenía corte de pelo, lavandería y gimnasio todo dentro del campus, para que no se saliera».
Es dedicación 365 días al año.
«Creo que de todas maneras es algo que te empieza a consumir mucho la vida, y obviamente uno responde a esa exigencia y no lo quiere soltar. Hoy mi amigo sigue trabajando en Google por todas las comodidades que tiene, se asegura de siempre estar dándolo todo para mantener su trabajo».
Considerando todos los beneficios que tenía, ¿fue muy difícil renunciar?
«Cuando me puse la meta de ir a San Francisco y aprender todo lo que pudiera de tecnología, siempre fue con la intención de volver a Chile o a Latinoamérica. Siempre me ha importado muchísimo el ecosistema nacional y me da mucho gusto ver cómo ha crecido y todo lo que hay. En verdad esa decisión, al final, creo que fue el camino más feliz».
Es que igual suena increíble trabajar con tantos beneficios.
«Sí, sueldo increíble, todos los atractivos, pero la empresa creció tanto que al final terminas siendo uno más y tu impacto se va achicando. Para mí era el momento de dar el siguiente paso; Encuadrado me parecía una mejor manera de expresarme creativamente y tener impacto. Siempre en las pegas me sentía estancado de hasta dónde podía llegar, porque estás trabajando en la visión y la guagua de otra persona».
Armando comunidad
Para Maremaa, uno de los grandes problemas de ser profesional independiente es que es una actividad aislada y solitaria. Por eso en Encuadrado, dice, procura desarrollar un sentido de comunidad.
«Tratamos de agregar funcionalidades que permitan a las personas colaborar; hemos invertido fuerte en eventos presenciales, en comunidad, para que la gente se conozca y haga redes. Nos dimos cuenta de que distintos profesionales están tratando de armar algo más integral con sus equipos de trabajo y así hasta se derivan pacientes entre ellos», afirma.
Más info en encuadrado.com (https://goo.su/aZCVqp).
«En San Francisco uno va a un café y lo único que ve son personas con computadores y pantallas ne


