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Autor de la Foto: RAÚL BRAVO
Título/Pie de foto: El cuerpo entero se resiente al conducir mucho rato.
Consejos para evitar los calambres
Kinesióloga explica que es necesario tomar «pausas activas».
Luis Gajardo
La kinesióloga Patricia Aravena parte su explicación así: «Por algo a los conductores de buses y camiones se les dice que no deben manejar más de cinco horas seguidas».
Después de ese rato, la profesional asegura que es urgente y necesario hacer lo que se llama «una pausa activa». Esto significa el clásico «bajarse a estirar las piernas» más algunos sencillos, pero necesarios trabajos de elongación.
La idea, advierte, es evitar contracturas, calambres y hasta la posibilidad de un doloroso lumbago en la espalda.
«En un taco de más de esas horas (como el que experimentaron miles de argentinos y chilenos este fin de semana en el paso Los Libertadores) estas situaciones de riesgo aumentan significativamente. Estamos hablando del doble y más de las horas que resultan físicamente recomendables de estar en esa posición», dice Aravena.
«Todo el cuerpo va flectado, pero las piernas producen incluso una triple-flexión: los pies, las rodillas y las caderas van flectando constantemente. Eso termina por contraer los músculos de los glúteos».
La espalda, aunque va apoyada, también puede acalambrarse por mantener la misma posición. Igual los brazos, que van levantados sosteniendo el volante, asegura la kinesióloga.
Aravena cierra con la recomendación: «Hay que bajarse del auto, caminar y hacer ejercicios de elongación circular. Hacer girar la cabeza, los hombros, los brazos y las manos. Para piernas y glúteos lo ideal es hacer ese típico ejercicio de intentar tocarse los pies con las manos sin doblar las rodillas».


