
Mark González ha vuelto a las pistas. Literalmente. Seis años después de su retiro, el ex mundialista radicado en Miami anunció su vuelta al deporte profesional, pero en un rol absolutamente inédito: como inversionista y gestor de la carrera de Nicolás Pino, uno de los pilotos chilenos más destacados a nivel internacional.
El match entre ambos fue a fines de enero, cuando Chico Mark asistió a las 24 horas de Daytona. Ahí Pino participó con el equipo Proton Competition. «La verdad, yo no sabía mucho sobre las carreras. Pero cuando vi que corría Nico en Daytona, que está cerca de mi casa, le quise hablar para ir con mi hijo y saber cómo era. Y ahí realmente me di cuenta de lo que significa el mundo motor. Toda la organización que hay detrás, los equipos, las máquinas, todo.
También me tocó ver cómo era el trabajo del Nico, y quedé aún más impactado: 20 años y ya la tiene clara. Vi un proyecto constituido y de largo plazo», explica el ex crack de la Roja y de Liverpool, entre otros clubes.
«Nico es una empresa. Y desde ahora formo parte del proyecto en dos roles, como inversionista a través del vehículo de inversión y como gestor, donde asumiré un rol activo para explotar el modelo de negocio. Al ser inversionista, soy socio del proyecto, y por lo tanto tengo participación y otras cosas de mucho valor, experiencias exclusivas como vivir en lo más profundo las carreras», explica González.
Pino tiene recorrido. Dejó Chile muy joven para sumergirse en el automovilismo en Europa y Asia. Vino la F4 británica, la Euroformula Open y los prototipos, con un histórico tercer lugar en su categoría de las 24 Horas de Le Mans en 2023. Este 2025 espera sumar kilómetros a nivel mundial en Fórmula E, y en la Hypercar, categoría estelar del Campeonato Mundial de Resistencia.
«Siempre he dicho que quiero estar en las grandes ligas: estoy en dos de tres y falta la Fórmula 1. Estamos trabajando para poder lograrlo. Nadie lo puede prometer, porque se necesita apoyo económico, de empresas, autoridades? La visión país que hoy falta», asegura Pino.
En ese afán se encontró con Mark González. «Empezamos a enganchar y de manera natural fue surgiendo una relación con el tiempo. Me contó que había dejado a su familia para vivir su sueño de futbolista. Me regaló una polera de Liverpool y la tengo guardada. Pero más allá de lo económico, Mark le va a agregar una espalda enorme al proyecto, porque además en el marketing, que tiene mucho conocimiento, y en el networking porque conoce mucha gente», agrega el piloto.
«Ambos nos fuimos de nuestras casa a los 13 años. La diferencia es que él se fue a Inglaterra y yo me fui a Santiago. Pero aún así, ambos tuvimos que lucharla a una temprana edad, tuvimos que madurar a una cierta edad para poder enfrentar, digamos, la realidad de lo que era de lo que es en el fondo un sueño», dice González por su parte.
¿Y la familia? «La verdad es que están todos sorprendidos, porque obviamente es una decisión totalmente ajena a lo que a lo que acostumbro. Pero siempre he tenido el apoyo de mi esposa y eso para mí es lo más importante», complementa el ex futbolista.
¿Y qué hace un ex futbolista invirtiendo en un deportista motor?
«En Chile quizás hay casos de ex compañeros invirtiendo en el fútbol, en otros deportes desconozco. Pero a nivel internacional, es algo que cada vez está tomando más fuerza. Lebron James invierte en Liverpool. Jugadores de la NFL invierten en la Fórmula 1 y viceversa. Incluso en deportes más raros. Rafa Nadal tiene un equipo de lanchas de carreras. De alguna manera quiero ser el primero en dar ese paso y que pueda servir de motivación para otros, para que así se pueda hacer algo. Y no solamente con deportistas, sino que con las empresas, porque claramente Nico requiere de un respaldo económico gigante para poder seguir desarrollándose».