Seguidilla de temblores tiene espantada a la población
Expertos explican el origen de los siete sismos que azotaron la localidad costera de la Octava Región.
«Nos asustamos porque salió una camanchaca del mar, una neblina negra, igual que para el terremoto del 27 de febrero. La mayoría de las personas partieron a los cerros en sus autos. Los gente estaba bien nerviosa, pensaba que se iba a salir el mar», explica Marianela Orellana, bombero de la Primera Compañía de Tirúa. Algo similar sucedió en Quidico, pueblo ubicado 12 kilómetros al norte, donde unas cincuenta familias se refugiaron en un cerro.
«Es volver a pasar por el mismo miedo e incertidumbre de febrero. Uno no sabe si se va a salir el mar o no. Es como un pánico generalizado. Llega la noche, te acuestas y al menor ruido uno se para como resorte de la cama» cuenta Patricia Araya, que partió junto a su pareja, su hija de 14 años y sus padres a una casa que tiene en lo alto y de la que no piensa moverse hasta el sábado.
Todo pasa por Tirúa
Adriano Cecioni, geólogo de la Universidad de Concepción explica las razones de los repetidos movimientos de la tierra: «Lebu y Tirúa están ubicadas en la parte sur del bloque de Arauco. Lo que se está produciendo es un ajuste de bloques porque durante el terremoto, esa zona tuvo menor movimientos horizontal y liberación de energía, a diferencia de la parte norte.
Sergio Barrientos, Director del Servicio Sismológico Nacional agrega: «Los últimos temblores se ubican a lugares, en general, donde está el término sur de la ruptura de 450 a 500 kilómetros producida por del terremoto de febrero. Y la zona donde están ocurriendo los temblores es justo la continuación», explica.
-¿Qué significa eso?
-Lo más probable es que en esa zona hayan cambiado muchisimos las tensiones existentes, y estos temblores son una respuesta tardía de ese cambio.
-Entonces, no son provocados por una nueva falla.
-No, son réplicas. El temblor principal de 6.6 se produjo a la misma profundidad de la ruptura de la tierra. Finalmente este es un borde y generalmente se registran muchas réplicas en los bordes. Lo consideramos bastante normal.
– ¿Esperaban réplicas casi 5 meses después del megasismo?
– De este tipo, las hubiera esperado con anterioridad.
-No espere, autoevacúese»La población cuando percibe un sismo de una magnitud que no le permite mantenerse en pie, en la medida que esté en el borde costero en una zona de inundación puede autoevacuarse hacia las zonas de seguridad», recomendó ayer el director de la Oficina Nacional de Emergencias, Vicente Núñez.
«No hay que esperar la alarma. La alarma es el terremoto que no te permite estar en pie», recalcó.
-Habitantes partieron a la parte alta
Puerto Saavedra en shock: «La gente lloraba»
Puerto Saavedra, comuna de la Novena Región, sabe de desgracias. En 1960, después del megacataclismo de Valdivia, perdió casi todo por la salida del mar. Pero el 27 de febrero pasado corrieron mejor suerte. Sólo se movió el muro de contención.
Más allá de la fortuna que tuvieron en el último terremoto, el pueblo de mil 400 habitantes tiene pavor a un posible tsunami. Por eso no sorprendió que 200 personas salieran de sus casas rumbo a las partes altas de la localidad. En los alrededores del hospital, del cementerio y de la Villa Maule se protegieron los más asustados. «Había gente que lloraba y que estaba muy preocupada», cuenta Lorena Tapia, editora periodística del Canal 8 local. Algunos huyeron a pie, otros corrieron y varios se fueron en auto o en buses de vecinos a lugares seguros.
«La sicosis esta presente, sobre todo para la gente mayor. Se mueve el piso y muchos parten a los sectores altos. Anoche (la madrugada de ayer), estuvimos como dos horas con bomberos, con personal municipal y con carabineros para tranquilizar a la gente y trasladarlos», relata el alcalde Ricardo Tripainao.


