Su padre y su novio mexicano lucraron dando declaraciones
Mientras Hernán Calderón enfureció a su hija por hablar en Secreto a voces, Diego Marmolejo, el supuesto amante mexicano de Kel, contó anoche lo suyo en Primer Plano.
Aunque evite hacer públicos sus desencuentros personales, la vida de Kel Calderón ha estado más expuesta que nunca estos últimos días. Recapitulando: el día jueves, ella y su padre Hernán Calderón ventilaron los viejos trapos sucios que los terminaron distanciando en noviembre de 2010. «Cuando un padre es capaz de venderse por un millón y medio de pesos por una entrevista en televisión, creo que es inaceptable», dijo Raquelita en un contacto telefónico con «Secreto a voces», de Mega, donde el abogado estaba de invitado.»Es muy doloroso que él esté ahí hablando temas familiares. Él sabe perfectamente por qué estamos peleados. Le pido que no se refiera ni a mí ni a Pablo públicamente», siguió contando la estudiante de derecho. Su padre no quiso interrumpirla. El momento era tenso y Kel tenía rabia: «Es una falta de respeto, a mí que soy su hija. Le pedí por todos los medios que no fuera. No entiendo qué hace ahí», siguió.
La parada de carros de la Quintrala Jr. incluyó otras infidencias, como que Calderón padre la ha tratado de «basura» o que ella le mandó 14 mensajes de texto «rogándole» que no fuera al programa.
Siguiendo la ronda de testimonios, anoche en «Primer plano» fue el turno de Diego Marmolejo, el mexicano que, gracias a unas reveladoras fotos con la hija de la Argandoña, hizo enfurecer a Pablo Schilling. Pese a la expectativa de la exclusiva, el joven DJ sólo confesó haber hablado «temas que a nadie le importan, como mi perspectiva de vida y casi nada de los problemas con su novio». «Por muy tonta que me sienta no le creo ni la mitad a este señor», lanzó Fran García-Huidobro, ganándose la aprobación de los presentes en el estudio. El único que le prestó ropa fue Jordi Castell, quien rebatió: «Tiene 19 años y lo que vivieron con Kel fue un paréntesis», solidarizó.
«Ellos arrastran un quiebre emocional importante»
Patricia Maldonado


