En España se habla de sus problemas de adicción
Camilo Blanes hoy transicionó a Sheila Devil, como se hace llamar en su Instagram. Ahí se mostró con una dentadura descuidada y muy delgado.
La situación es comentario al otro lado del Atlántico y preocupa no sólo a su madre, Lourdes Ornelas, sino que a su círculo cercano. «Estoy agotada, esto es muy duro, muy triste, pero, bueno, es mi hijo, tengo que seguir y nunca dejaré de luchar para que cambie para bien. Espero que algún día pueda decir que Camilo se ha recuperado», dijo su mamá al medio «La Razón» de España.
El periodista español Adrián Pérez explica que todo comenzó con la muerte del cantante, por lo que «lleva ya muchos años así. Su propia madre contó que Camilín está enfermo con unos problemas de adicción muy grandes. Ornelas está desesperada porque los camellos (vendedores de drogas) se aprovechan de Camilín. Entran en su casa y lo fuerzan para que vaya al banco a sacar dinero y les pague toda la droga que le dan». Pese a todo, sumó el reportero, no pueden hacer mucho. «El problema es que es muy difícil incapacitarlo, porque es un adulto. Esa es la lucha de Lourdes».
Según publicó la revista «People» en agosto, «Camilo Blanes nunca ha mencionado abiertamente qué le sucede y continúa la vida a su manera».
De acuerdo al diario «El Mundo», tras fallecer, Sesto le dejó una herencia en activos financieros de más de 2.000.000 de euros a Sheila. Eso sí, la cifra, en realidad, sería el triple de lo mencionado. «Hay que sumarle la mansión de Torrelodones y todo el dinero que generan los derechos de autor, unos 200.000 euros al año. También le dejó otra propiedad en La Chopera».
Andrea del Pino, periodista del diario «El Mundo» de España, señala que la preocupación por su aspecto comenzó en 2023. «Partió como una broma. Él se ponía una peluca negra y hacía cosas raras. La gente no sabía si estaba bromeando o si no tenía estabilidad mental. Ahí comenzó el acoso de la prensa. Íbamos a hacer guardia afuera de su casa».
El acoso mediático cesó porque «se dieron cuenta que no estaba bien y que el deterioro era palpable en redes sociales, cuando no tenía dientes. Al principio era muy intenso porque se veían las cajas de pizzas abiertas y vasos quebrados en su casa».
Asimismo, del Pino cuenta que «cuando se le preguntaba si él iba a comenzar un proceso de transición real, muchas veces dijo que no, pero también muchas veces que sí. El problema es que realmente a veces era en serio, otras no».


