Los animadores se declaran patacheros
Son asiduos a juntarse a saborear también mollejas, prietas y arrollado de huaso con papas cocidas.
Fue cosa que Francisca Crovetto ganará el Oro para Chile en los Juegos Olímpicos para que José Luis Repenning llamara a Priscilla Vargas. «Como conocemos a Fernando Solabarrieta la llamé para decirle que eché de menos el relato de Fernando y surgió el antojo de ir a comer carne», cuenta el periodista.
El par de animadores de «Tu día», de Canal 13, sabía dónde tenía que ir para calmar la ansiedad y se reunió en el lugar de siempre. De las instalaciones de La Hacienda Gaucha de Pedro de Valdivia, en Providencia, quedó registro del almuerzo en el Instagram de la conductora: caras sonrientes, unos lomos a lo pobre, unas copas de vino y un plato de mollejas (glándula salivar que se encuentra en los vacunos), prietas (embutido hecho con la sangre cocida del animal) y chunchules (intestino delgado del vacuno).
Esta última preparación marcó a algunos de los seguidores de Priscilla. «Hace años no veía chunchules», «oooh, chunchules», «mis papás los comían», eran el tipo de comentarios que se mezclaban en tono de oda a esa parte del interior comestible del animal con los típicos mensajes coquetos por el almuerzo entre el par de amigos.
«Cuesta encontrar estas preparaciones en el supermercado, en algunas carnicerías hay que encargarlas, por eso cada vez que vamos a comer ahí pedimos como para picar un plato de mollejas, prietas, chunchules, chorizo y después pedimos una entrañas para compartir. Esta vez estábamos tentados con un a lo pobre», arremete una foodie Priscilla.
¿Ustedes son bien patacheros, José Luis?
«Somos los dos muy patacheros (N. de la R.: según el Diccionario de Americanismos, patachero significa aficionado a darse pataches, atracones de comidas o golosinas). En 2019 después del canal nos íbamos donde don Peyo a comer arrollado de huaso con papas cocidas o también, de repente, nos daban ganas de comer una cazuela de pava o nos dio por ir a comer pollo al cognac. Con Francesco (Gazzella) hemos ido donde Don Nano a comer sánguches».
Normalmente son de salir a comer entonces, Priscilla.
«Sí, Repe es un buen compañero de pataches. Improvisamos habitualmente en la semana; lo más típico es ir a comer algo después del programa».
¿Igual los chunchules llamaron la atención esta vez?
«Creo que tiene que ver con que normalmente uno ve platos decorados en Instagram y esto es un lomo a lo pobre con chunchules, cosas más típicas. Yo creo que hace tiempo no se veían».
Esta última apreciación de la periodista coincide con la del cocinero y parrillero Nico Romero: «En los asados de casa ya no se ven los chunchules, cada vez cuesta más encontrarlos. Las prietas son más comunes. Hay ciertos restaurantes, como de carnes o parrilladas, que incluyen en su carta una porción especial de interiores con mollejas, chunchules o ubres. Para algunas generaciones el sabor del chunchul se medía en cuánto demoraba en se deshacerse en la boca. Creo que es un gusto adquirido que va de generación en generación».


