Profesionales chilenos ganan 2,3 veces versus quienes sólo terminaron el colegio

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Ranking OCDE: expertos explican por qué acá se oculta un problema grave

Harald Beyer advierte que Chile está muy por debajo del promedio OCDE en habilidades básicas.

Un reciente estudio de la Universidad Católica revela que en Chile los graduados de educación superior ganan, en promedio, más del doble que quienes sólo completan la educación media (127%). Parece normal, pero no lo es tanto: es una brecha de ingresos mucho mayor que el promedio de la OCDE, donde esa diferencia es de sólo 1,4 veces (31%, ver tabla).
Andrea Repetto, directora de la Escuela de Gobierno UC, explica que estos datos muestran que terminar la educación superior en Chile genera ganancias significativamente mayores que quedarse solo con la educación media. Destaca que quienes estudian y se gradúan de universidades obtienen aún mejores resultados.
«Hay diferencias eso sí. A los que mejor les va son los que estudian algo en salud, ciencias básicas o tecnología», aclara. Muchas instituciones técnicas, destaca, están ofreciendo a sus estudiantes el desarrollo de habilidades bien valoradas por el mercado laboral.
Según sus cálculos, completar la educación universitaria genera cerca de un 50% más de ingresos que no completarla (congelar la carrera o egresar y no titularse, por ejemplo). «Por supuesto, existe heterogeneidad: no todos los graduados obtienen los mismos salarios», advierte. En esa línea, recalca que el sistema educativo sigue entregando a sus graduados más oportunidades salariales y de empleo que permiten una mejor inserción que si solo hubiesen cursado la educación media.
Aprender de cero
Harald Beyer, profesor de la misma escuela, coincide en que el retorno para los estudiantes que completaron la educación superior, especialmente en universidades, es muy alto en comparación con quienes solo tienen educación secundaria. «Esto se debe fundamentalmente a las bajas habilidades que el sistema escolar genera en nuestros jóvenes. La universidad realiza un gran trabajo en reparar esa falta de habilidades. Pero también crea otras habilidades que permiten desarrollarse mucho más transversalmente en el mundo laboral, ya sea en el Estado o en el sector privado», enfatiza.
La brecha también se explica porque los estudiantes que egresan de la educación secundaria en otros países tienen habilidades bastante más elevadas que los chilenos. «El valor que le agrega la universidad es mucho menor que lo que agrega en Chile. Eso también explica por qué las carreras aquí son un poco más largas», plantea el ex ministro de Educación.
En este contexto, Beyer pone énfasis en que el sistema educativo debería fomentar habilidades de pensamiento crítico, competencias lectoras y numéricas. «Estas competencias no implican saber mucho de matemáticas, sino poder comprender un texto y extraer información valiosa. En eso Chile está muy por debajo de los países de la OCDE y esto es un lastre que nos persigue», justifica.
¿Qué debe pasar para achicar esa disparidad?
«Esto es como un círculo vicioso. Los profesores no son los mejores desde el punto de vista de las habilidades. Son grandes profesionales, pero es un pool de docentes con bajas capacidades en promedio. Esas capacidades bajas impiden que puedan enseñar y ser efectivos. Enseñan, pero no son efectivos en agregar aprendizajes a los estudiantes y desarrollar adecuadamente estas habilidades».
En ese sentido, propone preparar mucho mejor a los profesores y seleccionarlos de forma más exigente que ahora. «Es un ámbito de trabajo de largo plazo», recalca. Por ejemplo, en cuarto básico, según datos de la Agencia de Calidad de la Educación, 53% de los niños no lee fluidamente: «Y si no leen fluidamente, les cuesta comprender cualquier texto o una tarea de matemáticas o ciencias».
Esa es otra área de trabajo profunda que se debe abordar. «Tenemos que lograr que todos los niños, al terminar segundo básico, sepan leer fluidamente un texto acorde a su edad. Hoy eso no ocurre. Existen muchas iniciativas, pero son desarticuladas y mal coordinadas. Tampoco los programas de formación se preocupan por enseñar a leer bien», lamenta.
Alta cobertura
Aunque persisten brechas y desafíos, la cobertura en educación superior se ha disparado durante las últimas dos décadas. Hace 20 años, solo 20% de la población accedía a este nivel educativo; hoy, esa cifra supera el 60%.
Beyer apunta a que este crecimiento se explica por tres factores principales. Primero, la ampliación de la oferta educativa, que incluye programas en distintos horarios y una mayor presencia de la educación online, permitió que más personas, incluidos adultos mayores de 30 años, estudiaran y pudieran adaptar sus horarios.

El segundo factor es la existencia de buenos y más programas de financiamiento universitario, que facilitaron el acceso de más estudiantes a la educación superior. Por último, los salarios de quienes solo tienen educación secundaria se estancaron o incluso disminuyeron, lo que motivó a muchos jóvenes a continuar estudiando y aprovechar las oportunidades disponibles.

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