Advierten riesgo sanitario y ambiental por contaminación en el Maule
El lago Vichuquén, en la región del Maule, luce verde y con mal olor. A simple vista, parece cubierto por una capa espesa de polvo o pintura, pero se trata de un bloom de Microcystis aeruginosa, una cianobacteria que puede liberar toxinas peligrosas. Vecinos ya temen por el verano: el lago es el principal atractivo de la zona y su deterioro amenaza la actividad local.
El fenómeno tiene una explicación científica. La Microcystis se multiplica cuando el agua acumula demasiados nutrientes, sobre todo fósforo y nitrógeno. Esos compuestos llegan desde aguas servidas, fertilizantes o desechos agrícolas y provocan eutrofización: el lago se vuelve turbio, el oxígeno se agota y la vida acuática se reduce.
El biólogo Alejandro Buschmann, doctor en Ecología, explica que estos procesos son hoy muy comunes en lagos, lagunas y zonas costeras. «Las emisiones de nutrientes inorgánicos disueltos no son visibles, pero se infiltran en las aguas subterráneas, esteros y ríos, llegando inevitablemente al borde costero», dice. «Es urgente controlar estas emisiones y establecer cuotas de fertilización de suelos, además de optimizar los tratamientos de aguas urbanas, incluidos los colectores de aguas lluvias».
Desde Greenpeace, la geógrafa Silvana Espinosa sostiene que la contaminación del lago no responde a una sola causa. «Si bien se ha señalado con frecuencia el ingreso de agua salada al lago como un factor, esta situación por sí sola no explica el nivel de contaminación actual. Es importante considerar que el lago Vichuquén forma parte de un sistema interconectado, donde el agua recorre distintos ecosistemas antes de desembocar en él».


