De pillarlo, seguro que iba preso, pero activó el plan desde el Reino Unido
Pudo escapar con su esposa e hijas y ocupar su mando a distancia para concretar su plan. Frases picaron en lo hondo del gobierno.
Ser disidente en China implica mucho peligro y casi es inútil, pues en la mayoría de los casos la policía, gracias al control social sistemático de que dispone, descubre los planes de opositores al monolítico poder del Partido Comunista chino.
Sin embargo, Qi Hong, de 43 años, y extrabajador de una fábrica china, se atrevió, le resultó, y no terminó en la cárcel.
Sobre la muralla de un edificio en la ciudad de Chongqing (la más populosa del país con 30 millones de habitantes) proyectó, mediante luces, frases que picaron en lo profundo a las autoridades, según publicó y fotografió la agencia Reuters:
«Solo sin el Partido Comunista puede haber una nueva China», «Abajo el fascismo rojo, derroquemos la tiranía comunista», «¡Levántate, tú que te niegas a ser esclavizado! ¡Levántate para resistir y reclamar tus derechos!», «No mentiras, sino la verdad. No esclavitud, sino libertad. Partido Comunista, dimite».
Para hacerlo y no irse preso elaboró un plan intrépido. Cuando la proyección lumínica se hubiese activado, él, su esposa e hijas debían estar ya en un país lejos de China.
El plan maestro
Para ejecutar su plan, primero, según publicó el diario británico «Telegraph», tuvo que conseguir en China un proyector lo suficientemente potente como para proyectar sus mensajes en un rascacielos. Luego debió instalar el dispositivo cubriendo sus huellas, preparando su protesta para la víspera del gran desfile militar de China, el 3 de agosto, organizado por el líder, Xi Jinping, un evento que buscó resaltar la energía militar del país.
Qi se aseguró de instalar además una cámara de seguridad para ver el actuar de los policías en la habitación desde donde se aplicó el plan; un cuarto ubicado en un edificio destinado solo a estudiantes, un segmento de la población al que Qi quería llegar con sus mensajes. Gente contrapuesta a él, que abandonó el colegio a los 16 años para convertirse en trabajador migrante, que vivía al día con empleos temporales y mal pagados.
Finalmente, como sabía que de ser descubierto terminaría en la cárcel, habilitó un mecanismo de control remoto, que le permitiera activar el tablero con las frases luminosas desde cualquier otro país, que en este caso fue el Reino Unido.
Por temor a que lo pillaran, decidió adelantar la proyección de sus mensajes luminosos en remoto al 29 de agosto. El espectáculo verbal duró 50 minutos, antes de que la policía lo desactivara. Toda la familia ya se hallaba lejos, a 13 mil kilómetros de distancia. Habían escapado a mediados de agosto.
Pese a su precariedad económica, había logrado reunir una suma de dinero hacía unos meses para viajar con visas de turistas él y sus hijas hacia el Reino Unido. Estas visas de turista que les otorgaron les servirían para escapar.
Sin rostro
Entrevistado por «Telegraph» (no mostró su rostro para las fotografías para evitar represalias), dijo: «Quería que la gente se diera cuenta y recordara que nadie, absolutamente nadie, está a salvo aquí en China». Y añadió: «¿Por qué fingir que tenemos alguna opción? ¿Por qué no decirlo tal como es?». Sumó: «Elegí deliberadamente realizar la protesta en una zona con muchos estudiantes universitarios y en un edificio que es principalmente un dormitorio… Mi principal prioridad era asegurarme de que vieran estos mensajes».
Lo trágico de esta historia, es que la policía pronto detuvo a su hermano mayor y llegó al pueblo de su madre para interrogarla. Y se especula que la razia puede seguir apuntando a otros familiares y amigos, que podrían sufrir represalias.


