Misteriosa imagen bajo su tumba en la Plaza Sotomayor
Encargado del estacionamiento subterráneo dice que no hay pintura que lo borre.
Algunos han visto el rostro de un santo en la pared; otros, la cara de Michael Jackson en una rebanada de pan tostado. Pero nadie había reportado toparse fantasmalmente con la faz del prócer Arturo Prat. Hasta ahora.En el estacionamiento subterráneo de la Plaza Sotomayor de Valparaíso, justo en la salida en el segundo nivel hacia calle Cochrane, hay una mancha en la que algunos juran que se ve el rostro del héroe naval cuyos restos descansan metros más arriba.
«El lugar es simbólico, porque sobre él está la tumba de Prat y precisamente ahí, cuando construían los estacionamientos, hallaron restos del antiguo muelle», explica Antonio Parra, locutor e investigador porteño. «Llevé a otras personas sin decirles lo que era y todas vieron la cara en la pared», dice.
La tenue silueta se aprecia, con esfuerzo de imaginación. Luce como si el capitán de la Esmeralda hubiese tomado vuelo desde el más allá y en su salto al abordaje se hubiera estampado contra el muro, dejando grabada su familiar cara.
Siguiendo con la abstracción, la calva cabeza presentaría fisuras en su costado izquierdo. «La herida que lo mató», completan triunfantes los defensores de la mancha.
«Aquí, en directo, se ve claro», asegura Tomás Morales, supervisor del estacionamiento. Lleva 11 años trabajando en ese lugar y no recuerda desde cuándo existe la fantasmal efigie.
-¿No será la humedad?
-Cada uno cree lo que quiere. Yo lo único que sé es que todos los años lo tapamos con pintura blanca. Pasa un tiempo y vuelve a aparecer.
El fenómeno de andar viendo caras se llama pareidolia. El cerebro relaciona, de manera inconsciente, objetos de forma caótica con patrones asimilables o conocidos. Parra tiene otra explicación, pero en broma. «Podría ser que Arturo Prat está aburrido de tanto ruido en el lugar donde está descansando».
122 años lleva sepultado Arturo Prat en la Plaza Sotomayor. Sus restos llegaron en 1888.Las otras visiones
Encontrar rostros en distintos lugares no es nuevo. De hecho, ya los indígenas que habitaban el valle central de Chile señalaron que en la cumbre del cerro El Plomo veían una cara apuntando al cielo (foto izquierda), lo que lo convirtió en un lugar sagrado. Algo similar ocurrió con el Aconcagua (derecha). Otro caso fue la calavera o el animal con cuernos que algunos veían en las fotos de la famosa tormenta eléctrica sobre el volcán Chaitén en erupción


