Rebelarse en contra de Internet no es nada de fácil
Si quiere eliminar toda su vida en la red, no tenga la esperanza de que sus datos desaparecerán. Es una batalla que nunca termina, asegura un experto.
«Si no tenís Facebook nadie te conoce», le comenta un escolar a otro en la micro, tratando de incentivarlo a que se inscriba en el sitio porque así va a conocer «un montón de chiquillas».Al igual que estos dos menores, según el sitio Royal Kingdom, existen más de 1.730 millones de usuarios de Internet que diariamente revisan sus mails, etiquetan fotos en Facebook y se inscriben en distintos sitios para poder comentar o simplemente para navegar.
Pero de la misma forma que un usuario registró sus datos voluntariamente en un sitio, ¿existe la posibilidad de desaparecer? ¿Es posible que mi nombre no figure más en Internet?.
Para Renato Jijena, abogado especialista en Nuevas Tecnologías, la respuesta es simple y bien cortita: «No. Es imposible borrarlo todo porque quedan tantos registros de contenidos, conexiones, posteos, que finalmente es utópico pensar que vamos a poder rastrear dónde fueron a parar todos nuestros datos».
Para entender este fenómeno, primero hay que aceptar que los usuarios cargan con buena parte de la responsabilidad. Según Nicolás Severino, gerente de Ingeniería de Symantec, antes de subir nuestros datos personales a la web «lo fundamental es leer algo que ninguno de nosotros lee: los contratos de privacidad. Cuando uno entra a un sitio, ya sea una red social u otro, siempre surge en algún momento el acuerdo. Lamentablemente, todos aceptamos este trato sin dudar, pero ahí está la respuesta sobre qué es lo que va a pasar con nuestra información».
Desde el punto de vista del abogado Claudio Ruiz, presidente de la ONG Derechos Digitales, cada vez que un usuario compra algo en la página web de una multitienda «lo más normal es que después te llegue un correo con spam. O sea, sabemos que alguien tiene nuestro mail, pero no sabemos qué más puede tener», explica al abogado.
Si bien parece imposible poder borrar todos nuestros registros, Claudio Ruiz asegura que «es muy importante tener la posibilidad de poder borrar tus datos, pero lamentablemente el sistema legal que protege los antecedentes privados de los chilenos tiene más de veinte años, entonces no nos protege como debiera».
Pelambre y delito
«Si participé en una exposición y alguien quiere publicar en un blog que hablé puras cabezas de pescado, no puedo evitar que lo hagan», explica Ruiz. En este caso, si al aludido no quiere aparecer en dicho blog, todo depende de la buena voluntad del administrador para borrar el comentario de la discordia.
«Existen sitios como AOL (America Online) que efectivamente tienen políticas de autorregulación. Entonces si tú les dices que en su servidor hay información sobre ti que tú no has autorizado a que esté publicada, ellos inmediatamente bajan el contenido», señala Renato Jijena.
Pero ojo, en el momento de que un simple comentario se transforma en una injuria, el aludido puede exigirle legalmente al sitio que borre inmediatamente dichos comentarios, imágenes o cualquier otro tipo de formato, tal como en el caso de la modelo argentina Valeria Mazza (ver recuadro).
Cesante por Google
Es una de las prácticas más comunes en una empresa. A la hora de contratar a un empleado, los futuros jefes googlean al postulante en busca de algún hecho que lo condene. «El argumento de la empresa es que ellos consultan información pública porque está en la web. Entonces, ¿cómo podrías impedir que ellos miren las fotografías que tú mismo subiste a Facebook?», declara el abogado Jijena.
Para evitar estos malos ratos, el profesor de Ciencias de la Computación, Ricardo Baeza, señala que la solución «es que la gente sea más consciente de que si quiere mantener algo en privado debe mantenerlo así también en la web. Y sobre esto hay poca conciencia hoy en día, hasta que nos afecta personalmente».


