Pero no todo es maravilloso, ya que puede tener peligros para ciertas personas.
Tal como creer que cortar las verrugas con canas de anciano impide su reaparición, el mito de tomar agua antes del almuerzo para bajar de peso es uno bien difundido. Tan así es la cosa, que por generaciones las madres han traspasado esta creencia popular a sus hijas, sin saber que a fin de cuentas tiene mucho de realidad.
Así al menos lo confirma un estudio presentado en el congreso anual de la Sociedad Química Americana, en Boston, que asegura que tomar dos vasos de agua antes de las comidas efectivamente ayuda a bajar esos kilitos que tanto nos torturan.
El experimento se realizó a 48 adultos de entre 55 y 75 años, divididos en dos grupos. Un grupo bebió dos vasos de agua de 230 mililitros antes de las comidas y el otro no. A las 12 semanas, este fue el resultado: mientras los bebedores de agua perdieron una media de siete kilos, los no bebedores sólo cinco.
«Este es el primer ensayo de intervención controlado y aleatorio que demuestra que un mayor consumo de agua constituye una estrategia efectiva de pérdida de peso», aseguró la doctora Brenda Davy. La información, lanzada al mundo en medios internacionales, es confirmada desde el Hospital de la Universidad de Chile por la nutrióloga Karin Papapietro.
«No hay que equivocarse. No es que el agua haga desaparecer milagrosamente las miles de calorías que se comen cada día. El secreto está en algo tan simple como que, al llenar el estómago con agua, queda menos espacio para la comida. En otras palabras, «enguatarse» con líquidos acelera la sensación de saciedad, porque se requiere menos comida para quedar satisfecho», asegura la directora del Centro de Tratamiento de la Obesidad de esa casa de estudios.
Otro que llama a la calma es el nutriólogo de la Universidad Católica, Manuel Moreno, quien destaca que, pese a que en la mayoría de los casos no hay peligro en aumentar la ingesta de líquidos, «hay un cierto porcentaje de la población, como los hipertensos y los enfermos cardiacos», que podrían presentar graves problemas al seguir este método.
La doctora Vanesa Vega, de la Clínica Santa María, alerta sobre el peligro de pasarse para la punta. «Hay que tener cuidado con la botella de agua, pues es muy común verlas en manos de pacientes con trastornos restrictivos de alimentación, como por ejemplo, la anorexia».
Catalina Pulido
«A mí me quita el hambre»
Esbelta y con cuerpo de pantera, Catalina Pulido confiesa de entrada que más de alguna vez ha reemplazado líquidos por sólidos para bajar de peso.
«A mí el agua me quita el hambre», cuenta entusiasmada la modelo y actriz.
Sin embargo, la colorina aclara que ella no es el mejor ejemplo para hablar de dietas, pues se siente favorecida por la genética: «En esto de las dietas yo siempre pido tener cuidado, porque lo que me sirve a mí, puede que a otra mujer le haga pésimo. Por eso lo mejor es hacer ejercicio».


