La pareja confirmó su separación mediante un escueto comunicado
Las diferencias de opinión respecto a tener hijos habría sido una causa. Cuando no hay acuerdo en un sentido tan potente como hijo versus no hijo, donde ambas posturas son válidas, no hay mucha solución, explica sicólogo.
El rumor por el quiebre entre Kika Silva (33) y Gonzalo Valenzuela (a días de cumplir 48 años) duró muy poco. Después de que la periodista Cecilia Gutiérrez contara en su podcast Bombastic que la pareja estaba distanciada, en la noche del lunes, ellos este martes decidieron blanquear la situación y confirmar que se separaron.
La rubia y el actor publicaron en sus respectivas cuentas de Instagram un escueto comunicado detallando que ya no están juntos: «Queremos comentarles algo que sentimos importante para nosotros y decirlo con nuestras propias palabras. Hemos decidido tomar caminos separados y no seguir como pareja. Esta decisión ha sido un proceso donde nos hemos tomado el tiempo para cuidarnos y vivirlo humanamente, con cariño y respeto. Compartimos una historia importante, con amor, aprendizajes y momentos que siempre van a ser parte de nosotros», establece el escrito.
El comunicado cierra con «agradecemos el cariño y pedimos sinceramente respeto por este momento y empatía por los niños y nuestras familias. Gracias. Kika y Gonzalo».
¿Cuál fue la razón de la separación? En el podcast ya mencionado, Gutiérrez agregó que la decisión de separarse habría sido de ella y que los motivos serían «paradas diferentes frente a la vida, expectativas diferentes, proyectos diferentes», mencionándose también como piedras de tope la diferencia de edad y la clara decisión de ella de ser mamá y de él de no querer más hijos (tiene a Silvestre y Alí con la actriz argentina Juana Viale y Anka con María Gracia Omegna).
La paternidad en la pareja siempre fue tema. En marzo del 2024, Valenzuela confesó en la revista «Velvet» que cuando conoció a Kika tenía cita con el médico para hacerse una vasectomía. En la misma nota, Kika agregó: «Para mí siempre ha sido un tema súper importante la maternidad, siempre he querido ser mamá, pero hacerlo con tranquilidad y hacerlo bien. Nunca lo he escondido. Se lo planteé (a Gonzalo) incluso antes, no altiro, cuando nos estábamos conociendo, pero sí lo hablé y él siempre lo supo. Él fue abierto, era un tema que él también tenía que evaluar. Pero sí, al final queremos formar una familia», aseguraba ella. Pero el tiempo pasó y eso no se concretó.
En agosto del año pasado, Kika contó que había congelado óvulos. «Ser mamá es algo que quiero», reiteró en esa oportunidad y agregó: «Con mi doctor siempre hablamos de congelar (óvulos) a los 33 si es que aún no era mamá. Me comprometí conmigo misma y al momento de cumplir esa edad sabía que era algo que tenía que hacer», recalcó, sin cerrarse a la posibilidad de quedar embarazada de forma natural, algo que no sucedió.
Edmundo Campusano, sicólogo de la Dirección de Formación Profesional Avanzada de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, recalca lo trascendental que es la decisión sobre los hijos en las parejas. «No hay una familia, una empresa o un país que no necesite un proyecto, un propósito, un sentido, es decir, para dónde vamos. Hay distintos niveles de proyección y sentido en el proyecto llamado familia, que es uno de los propósitos vitales de muchas personas. Hay sentidos que son más transables, por ejemplo si uno quiere vivir en un departamento y el otro en casa, se puede transar», explica de entrada.
El profesional agrega que «en Chile y en el mundo uno de los sentidos potentes sigue siendo la respuesta a la pregunta: ¿hijos o no hijos?, porque genera un antes y un después. Es algo no fácil de transar. Cuando no hay acuerdo en un sentido tan potente como hijo versus no hijo, donde ambas posturas son válidas -porque es válido que ella quiera tener y que él no quiera- no hay mucha solución, porque no hay un punto intermedio. No se puede tener un medio hijo y en general, en las parejas, ese es uno de los puntos en que el propósito y el sentido fundante de una relación se puede quebrar, el resto es aliño. Si no estamos de acuerdo en algo tan profundo y fundamental como eso, es posible que el proyecto pierda viabilidad», afirmó.
Fueron tres años
Todo partió en el Festival de Viña del Mar del 2023 y en marzo de ese mismo año, el actor, dijo en el programa «Podemos hablar» (CHV): «¿Cómo no voy a estar feliz? Lo hemos pasado muy bien», aseguró y agregó: «No hay que ponerle nombre, estamos ahí pasándolo muy bien. Es una bellísima persona y es un muy lindo momento en el que hay que disfrutarlo, hay que vivir el presente».
Nueve meses después de conocerse, Kika y Gonzalo estuvieron en Las Vegas y se casaron en una de las típicas capillas de esa ciudad. «Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas», escribieron ambos en sus cuentas de Instagram y eso fue la previa de la ceremonia por el civil que protagonizaron en abril del 2024. Con 120 invitados, se casaron en la vivienda del actor, en Laguna de Zapallar. «Todo fue muy emocionante, desde que entró la Kika con su vestido, la ceremonia civil y después, cuando leyeron los votos de cada uno», contó en esa oportunidad Josefa, hermana de Kika. «Ella no se esperaba que Gonzalo dijera los votos, le dedicó palabras muy lindas, ella se emocionó mucho», agregó Thomas G. Matheson, encargado del styling de la novia.