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Autor de la Foto: SERGIO COLLAO
Título/Pie de foto: Será presentada hasta este domingo.
Es una instalación en que el público imita los movimientos de unos artistas
«La idea es que los visitantes se sientan parte de la obra», explica la coreógrafa Fernanda González.
Fany Mazuela
Todo surgió de una investigación de la coreógrafa de la Escuela de Danza Espiral Fernanda González, sobre «cómo el cuerpo es parte de la arquitectura que está en la ciudad».
Se fijó en el Museo de Bellas Artes como institución para «cuestionar la actitud que tiene el visitante, la distancia que toma con la obra». Luego surgió el concepto del «no lugar» y de que el hall central del Bellas Artes justamente apelaba a este concepto, «un lugar de tránsito», reflexiona ella.
Entonces se unió a la artista visual Macarena Ruiz-Tagle para armar una instalación de danza en ese espacio. La llamaron «Estructuras en trance». Así, ambas importaron desde Tailandia una colchoneta de látex blanca que cubrieron con una tela parecida al terciopelo con el propósito de que los asistentes al museo pudieran sacarse los zapatos.
«Queríamos que fuera acogedor, que le permitiera a la gente sentirse parte de una obra, de danza en este caso», describe Fernanda.
-¿Cuál es la dinámica?
-La gente se encuentra con la sorpresa de ver a bailarines en el hall. Hacer de monito mayor funciona más, porque el código está en la danza, al hacer el mismo movimiento la gente comienza a sentirse parte.
-¿Cuál ha sido la reacción de los visitantes?
-Los niños son los primeros que se lanzan, no hacen ningún juicio y disfrutan. Hoy una señora de 80 años bailó, se cansó y se tendió sobre la colchoneta. Dependiendo de la hora participan más o menos pero nadie te rechaza y algunos incluso se emocionan.
La instalación, que usa música ambiental de fondo, durará hasta este domingo y funciona a las 11.00, 12.30, 14.00, 15:30 y 17.00 horas.


