FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/01/08/Tiempo_Libre@2_GU12F9QA8_1_29_1_0801_xc.jpg
Autor de la Foto: Blancanieves y el Cazador
Título/Pie de foto: «Blancanieves y el Cazador»
FOTO 2
Ruta: /2015/01/08/Tiempo_Libre@2_GU12F9QA8_1_29_15_0801.jpg
Título/Pie de foto: Philippe Carboneaux, director asistente
FOTO 3
Ruta: /2015/01/08/Tiempo_Libre@2_GU12F9QA8_1_28_87_0801.jpg
Autor de la Foto: JAVIER TORRES
Título/Pie de foto: La protagonista disfruta el autoflagelo y las peleas con su madrastra.
Versión teatral del clásico de cuentos infantiles se exhibirá hasta el viernes
Se trata de una propuesta oscura sobre la vida de la princesa, que esta vez disfruta del sufrimiento, y que es parte de la cartelera del Festival Santiago a Mil.
Alondra Barrios
Hagamos un ejercicio mental. Cerremos los ojos por unos segundos y pensemos en «Cenicienta». Quizás la primera imagen que se nos venga a la cabeza sea la de una princesa rubia que usa un pomposo vestido celeste y unos zapatos de cristal. O tal vez imaginemos a una joven andrajosa que después de sufrir toda la vida, encuentra la felicidad de la mano de su apuesto príncipe azul que quedó enganchado por su belleza después de un baile en la casa del rey.
Justamente esa romántica representación del cuento es la que el director de teatro belga Joël Pommerat evitó en su versión teatral y que se exhibirá hasta mañana en el Teatro Municipal de Las Condes, como parte de la parrilla internacionaldel Festival Santiago A Mil.
Esta Cenicienta no es bella, tampoco curvilínea. Es baja, lleva el pelo corto, le gusta pelear con sus hermanas y practica el masoquismo usando un incómodo cuello ortopédico. No tiene nada de dulce y podría ser cualquier mujer.
De esta manera se presenta un cuento visiblemente diferente al que Disney popularizó en 1950: la Madrastra es igual de mala, pero ahora está obsesionada con las cirugías estéticas. El Príncipe no tiene nada de perfecto, porque no tiene claro si realmente quiere estar con su princesa rebelde. De su Hada Madrina, ni hablar: los hechizos no le resultan de ningún modo.
El director asistente de la apuesta, Philippe Carboneaux, cuenta que quisieron darle este toque oscuro, «donde la princesa sufre en la penumbra y con una constante depresión», pero que pese a eso, la obra «sigue siendo para niños».
La actriz Debora Rouach se encarga de darle vida a esta heroína atípica y dice: «Ella no es muy gentil, siente que merece ser castigada y que está bien que así sea. Lo disfruta».
Un caso parecido ocurrió con «Hansel y Gretel», del director chileno Francisco Celhay, quien en diciembre pasado estrenó su montaje en el Centro Cultural Gabriela Mistral
El también actor quiso dejar a un lado lo dulce de la vida de los dos hermanos y se esmeró en destacar el principal elemento de la idea original: el hambre. «Lo que pasaba en la historia era por esto. El padre decide abandonar a sus dos hijos porque no piensa bien producto del hambre, su cabeza se enferma, cosa que dice Hansel», afirma.
«Blancanieves y el Cazador»
Otra vuelta de perillas que se le dio a un clásico de los cuentos infantiles fue esta versión cinematográfica del 2012, en la que Kirsten Stewart interpretó a Blancanieves.
La princesa monta un caballo, rechaza el amor del príncipe azul y se entrega a los brazos del Cazador, encarnado por Chris Hemsworth.


