Siete historias de Nicolás Peric en su larga carrera como futbolista
Pablo Guede me llamó muchas veces para que fuera a Colo Colo. La pensé, pero Aníbal Mosa quería contratarme por el mismo sueldo que recibía en Audax. Me olvidé del asunto, recuerda el Loco.
Debut y reto. ‘Mi estreno como arquero de Rangers fue a los 16 años en la Noche Aurinegra ante Peñarol de Uruguay. Llegué al estadio y no me querían dejar entrar porque no creían que hubiese sido citado. Llegué al camarín y el entrenador, que era Raúl Toro, me dice que jugaría yo y no Edwin Concha o Claudio Berríos, que eran los titulares. Jugué bien, ganamos 2-1 y el primer gol de mi vida profesional me lo hizo el gran Pablo Bengoechea, el uruguayo, con un tiro libre que fue a mi palo. Yo estaba feliz, pero al otro día Toro me retó por haberme comido el gol'.
El abuelo que jugaba a mano pelada. ‘Siempre quise ser arquero y sé que eso es por influencia de mi tata, el papá de mi mamá, don Luis Néstor Aquiles Villarroel, quien jugaba de arquero en un club amateur siendo doctor en el policlínico. Era bueno, pero como sólo medía un metro 70 no llegó a profesional. Jugaba sí a mano pelada. De hecho, cuando yo empecé a jugar, le regalé unos guantes y una pelota para que sintiera cómo era atajar en la vida moderna. Estaba sorprendido de la tecnología'.
Cuando Bielsa se enojó. ‘No es verdad que Marcelo Bielsa me cortó de la Selección que luego iría al Mundial de Sudáfrica, por haber salido como vedetto en un programa de televisión. Eso fue antes de que llegara Bielsa. La verdad es que lo que a Bielsa no le gustó fue algo que pasó en Austria. Estábamos entrenando y a los arqueros nos puso como barrera una estructura metálica. Fue antes de los famosos alemanes. Y en una salida me hice una herida con el metal. Alegué por eso y ahí Bielsa se enojó conmigo. Me retó. Eso y el hecho de que me fuera a jugar a Turquía hizo que no me llamara más a la Selección'.
Para que no te hagan más goles. ‘Todos se acuerdan cuando encaré al juez asistente en el Monumental. Pero pocos saben la razón. Y es que yo me fui a la mitad de la cancha y le escuché que me gritó: Peric, ándate al arco para que Paredes no te haga más goles. Vi todo negro y me fui a encararlo. Estaba quemado porque creo que Esteban me llevaba ya tres goles y, además, este tipo me agarraba para el hueveo. Le ofrecí combos para cuando terminara el partido, pero no pasó nada'.
La traición de Don Nelson. ‘Nelson Acosta me llevó a Everton, donde no anduve bien, y años más tarde me pidió para ir a Cobreloa y, pese a que las lucas no eran tantas, me fui porque sentí que se la debía por lo de Everton. En Cobreloa hicimos un pésimo primer semestre y los dirigentes querían echar a Don Nelson. Yo era el capitán y fui, con otros compañeros, a hablar con los dirigentes para que lo mantuvieran, ya que era cosa de traer un par de refuerzos. De hecho, en el segundo torneo del año, llegamos a la final contra la U de Sampaoli y nos clasificamos a la Copa Sudamericana. Los dirigentes me ofrecieron hacerme un contrato por tres años más, con mejor sueldo, pero ahí Acosta les dijo que no, que si quería quedarme lo hiciera por el mismo sueldo. Tomé mis cosas y me fui. ¿Por qué hizo eso Acosta? Porque le cargaba que un jugador ganara mucho y lo eclipsara a él. Tenía un ego gigante. Pregúntele si no a Nelson Tapia, a quien le pasó algo similar con él'.
Un grande, pero no a cualquier costo. ‘De Colo Colo estuve cerca porque Pablo Guede me llamó muchas veces para llevarme. Yo estaba en Audax y la pensé. Pero Aníbal Mosa quería contratarme por el mismo sueldo que recibía en Audax o, si no, que me olvidara de jugar en Colo Colo. Me olvidé, me quedé en Audax por una cuestión de orgullo y de lealtad, pero igual a los seis meses me echaron de ahí porque Lorenzo Antillo pretendía bajarme el sueldo. Le dije que era una falta de respeto'.
La discoteque que tuvo que cerrar. ‘Pocos saben que, en plena carrera, fui dueño de una discoteque en Talca. Se llamaba De Locos, y estaba asociado con un amigo. Además, tenía karaoke, un pub llamado Espacio 22 y un bar. Nos iba estupendo, pero tuve que cerrarlo porque era incompatible con mi carrera y porque me trajo problemas con la que era mi señora porque un día tuve que atender el bar y le pregunté a una niña: ¿Qué se va a servir, mi amor? Y ella puso en sus redes sociales que la había atendido Nico Peric en persona y que, además le había dicho mi amor. Hasta ahí nomás llegué. ¿Si lo reabriré ahora que ya no juego? Ni loco. Menos permiso tengo ahora'.


