Entre entrevistados quisquillosos y panelistas saboteadoras las noteras de espectáculos están viviendo días difíciles.
La noche de este domingo, en «Primer plano» de Chilevisión, una persona que estaba en un móvil exigió que la notera Conty Ganem, figura histórica del periodismo de espectáculos nacional, se restara de inmediato de la conversación que estaba sosteniendo con los integrantes de ese estelar. Lo puso como condición para seguir interactuando con el panel.
No es la primera movilera que lo ha pasado mal en los últimos días. En «Only fama», de Mega, le tocó el turno a Marilyn Pérez. Sucedió el viernes anterior al que acaba de pasar (este 18 de abril el programa no fue al aire, sumándose al recogimiento por Semana Santa).
La notera le estaba haciendo la guardia a Jorge Valdivia, que ya no cumple su arresto domiciliario nocturno en la casa de la que legalmente sigue siendo su esposa, Daniela Aránguiz.
Bastó que apareciera en pantalla el exfutbolista, ingresando raudo al estacionamiento de un edificio, para que Daniela, visiblemente molesta, empezara a tildar de «innecesario» y «morboso» el despacho de su compañera de programa.
Por supuesto, José Antonio Neme, que se ve bastante a contrapelo en un espacio como «Only fama», le prestó ropa a la ex «Mekano», argumentando que es perfectamente aceptable que un rostro de TV critique los contenidos del proyecto televisivo del que hace parte. En el mismo sentido opinó Mariela Sotomayor, mientras Fran García-Huidobro, algo sorprendida, mantuvo una prudente neutralidad.
La única que acudió en ayuda de la atacada notera fue Paula Escobar, que calificó de «acierto periodístico», el golpe de su camarada. Confirmó la percepción que tengo de ella de criteriosa y atinada en sus intervenciones.
Si se pudiera me darían ganas de interponer un recurso de protección en favor de Marilyn y de Conty. Porque ¿qué se supone que debiera decir la movilera de «Only fama», por ejemplo, la próxima vez que haga un contacto con el estudio?: ¿»no sé si les parece que me acerque y haga unas preguntas»? ¿»están todos de acuerdo por allá con esta nota»?
Es hora de que alguien le diga a Daniela Aránguiz que la línea editorial de los programas en que trabaja no prohíben interesarse periodísticamente en su marido y menos cuando él da tanto, tan permanente y tan impactante material a la prensa para hacerlo. Y que «morboso» e «innecesario» más bien es subir a sus redes sociales fotos de las prendas íntimas de una rival de amores. La viga en el ojo propio. Paren la mano con las noteras. En serio. No maten al mensajero.


