La madrugada de este viernes atacaron tres viviendas en Pudahuel, Quinta Normal y Maipú
La Fiscalía Regional creó un equipo investigativo especial, debido al aumento de este tipo de robos con violencia.
Tres turbazos se registraron la madrugada de este viernes en la Región Metropolitana. El primero, a las 0:30 horas, afectó a una casa ubicada en una parcela, en el sector El Noviciado, de Pudahuel. Entre cinco y ocho adolescentes armados intimidaron a los residentes, robándoles televisores, celulares y dinero en efectivo. Como no pudieron llevarse un auto, reaccionaron con violencia. Le dispararon en el abdomen al hijo de los dueños de casa, que tiene una vivienda en la misma parcela, y le propinaron una golpiza a un vecino que intentó ayudar a las víctimas y terminó con la nariz quebrada.
A la 1:30, en la calle José María Caro, de Quinta Normal, una mujer de 88 años fue encañonada por diez adolescentes que portaban armas de fuego. Pocos minutos después huyeron con el botín, que incluyó a los dos automóviles de la familia.
El tour culminó a las 3:30 de la mañana en la calle Primo de Rivera, Maipú. Ocho adolescentes ingresaron violentamente y robaron un auto y distintas especies. Lo llamativo para la PDI es que se movilizaban en unos de los vehículos sustraídos en Quinta Normal.
La situación motivó la creación de un equipo especial, llamado Fuerza tarea, integrado por fiscales especializados en delitos violentos y armas en conjunto con la PDI. Lo preside Gabriela Cruces, fiscal jefa de Maipú-Cerrillos.
«La característica de estos turbazos, como los denomina la prensa, es que son cometidos con suma violencia en la noche por grupos de jóvenes, aprovechando que sus víctimas están durmiendo», explica Cruces. «Como encontramos que es un delito que se está excediendo y nuestro objetivo es pararlo, creamos el equipo especial».
En lo que va corrido del año, la persecutora señala que han ocurrido cinco turbazos en su jurisdicción. A ellos hay que sumar dos en La Cisterna y tres en Quinta Normal. Otro en Cerro Navia y otro en Peñalolén.
El subprefecto Agustín Urbina, jefe de la Brigada Investigadora de Robos Occidente e integrante del equipo Fuerza tarea de la Fiscalía, entrega más datos. Dice que el delito es Made in Chile y que viene ocurriendo hace algunos años.
«Antes veíamos turbazos en centros comerciales, supermercados, farmacias. Generalmente sucedían después de una manifestación. Ingresaba un choclón de gente y se apropiaba de las especies y huían. En los locales no alcanzaban a hacer nada porque los atacantes eran muchos», indica.
Hace un año, el delito sufrió una mutación. Comenzó a ser cometido por grupos de adolescentes de 13 a 15 años, máximo 17. «Ellos ven un nicho atractivo: reunir objetos de valor en pocos minutos, para luego venderlos en el comercio informal. Sin ningún tipo de apremio posterior. Arriesgan harto, pero saben que los menores quedan en libertad, luego de ofrecerles un juicio abreviado. El fenómeno ha ido creciendo por la impunidad que existe en el día a día», asevera Urbina.
El subprefecto relata que el delito ha ido «in crescendo» desde fines del año pasado. «Es una moda que se ha impuesto entre los adolescentes. Actúan rápido, pero si entran a una parcela como la de Pudahuel, se toman su tiempo. No hay vecinos que estén muy próximos. Les da lo mismo que haya cámaras de vigilancia porque son menores de edad».
Urbina describe que tampoco se planifican como grupo delictual. «Eso nos complica al momento de investigar. Los jóvenes se juntan a fumar y tomar y ahí deciden salir a delinquir. Actúan como un grupo de amigos, no hay un líder, una estructura. Para ellos es parte de pasarlo bien. Y como se desplazan en vehículos robados, debemos buscar a la víctima inicial del robo del auto para ver si reconoce a alguno de los menores».


