En la última década la matrícula de Psicología se disparó: ¿dónde encuentran trabajo los titulados?
Muchos de los que entran a Sicología han tenido una buena experiencia yendo ellos mismos a terapia, destacan en la UFT.
Este año 1.327.344 alumnos estudian alguna carrera de pregrado en universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, 3,9% más que el 2024. Esa es una de las conclusiones del informe de matrícula en educación superior 2025 que publicó este viernes el Ministerio de Educación (puede verse en mifuturo.cl, https://acortar.link/wXBeXr).
Las universidades, con 731.981 estudiantes, concentran 55% de los matriculados de pregrado. Entre las 20 carreras con más alumnos lidera Psicología, que suma a 56.549 estudiantes en todos los planteles que la imparten y ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años: hoy registra más del doble de la matrícula de 2006 y 77% más que en 2016 (ver tabla).
«En el último tiempo la salud mental ha ocupado un lugar importante. Una encuesta Ipsos muestra que 66% de las personas en Chile piensa que es una de las principales problemáticas que afecta a nuestra sociedad», subraya Alex Behn, investigador principal del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (Midap) y académico de Psicología UC.
Actualmente existen alrededor de 20 profesionales de salud mental por cada 100 mil habitantes, lo que comparado con la región es bastante bueno, asegura. «El cambio viene lentamente hace varias décadas, pero creo que más aceleradamente desde la pandemia, que elevó mucho en la opinión pública la discusión sobre la necesidad de acceso y cuidados, por los costos que tuvieron las cuarentenas y la incertidumbre», sostiene.
Hoy el tema está en la palestra: es tratado, por ejemplo, por los candidatos presidenciales y en leyes específicas; eso se ve reflejado también en los centros de salud, afirma: «Prácticamente 100% de los consultorios de atención primaria cuentan con sicólogos. El Estado de Chile es el principal empleador y existe mucha necesidad de que más profesionales se incorporen mientras se va ampliando la red, que tiene mucho para crecer en la medida que el Estado invierta más fondos», destaca el experto.
Esa necesidad se condice con el crecimiento de la matrícula, pero el problema es que la red de salud no aumenta tan rápido, advierte, lo que podría repercutir en que para los egresados se les haga más difícil encontrar trabajo.
Carrera flexible
Carolina Barriga, directora Escuela de Psicología de la U. Finis Terrae, concuerda con que la pandemia marcó un punto de inflexión. «El tema de la salud mental ha estado muy presente en los medios de comunicación y en la agenda pública, y eso le da mayor visibilidad a la carrera», comenta.
«Muchos de los que entran han tenido una buena experiencia yendo ellos mismos a terapia, o siendo apoyados por el sicólogo de su colegio. Ahora el tema es más frecuente y normalizado», agrega.
A eso le suma el amplio campo laboral. «Pueden trabajar casi en cualquier área donde haya personas, eso la hace muy atractiva. La trayectoria laboral es bastante flexible y se pueden combinar distintas áreas de trabajo. Muchos de los egresados trabajan en varias partes; por ejemplo, media jornada en un colegio y también tienen consulta privada, o hacen selección de personal y también trabajan en un Cosam», ilustra.
Nuevos caminos
Además de las áreas tradicionales, como sicología clínica, educacional -debe haber uno o más sicólogos en los colegios, dependiendo de la cantidad de alumnos- y organizacional, se están abriendo nuevos rubros. «Se ha transformado en una carrera muy versátil y fácil de vincular a otras áreas sin tener que seguir un único camino; se pueden ir mezclando con distintos títulos de diplomados, magíster y eventualmente un doctorado», sostiene Klaus Droste, decano de la Facultad de Psicología y Humanidades de la U. San Sebastián.
Menciona, por ejemplo, la especialidad deportiva, que evalúa los factores que inciden en el rendimiento de los atletas, y que pueden trabajar desde equipos de fútbol hasta gimnasios. También hay sicólogos forenses, que elaboran informes para ser usados en juicios e investigaciones, o los sicólogos de marketing, que estudian cómo influyen los cambios sicológicos en los compradores.
«Hoy complementa muy bien todas las temáticas en las que se desarrolla en trabajo humano», indica el académico. «La formación es más general, sin embargo, ciertas escuelas tiene su sello. Algunas son más clínicas, otras tienen un acento en lo organizacional y otras, como nosotros, más generalista, que permite que uno tenga menciones en distintas áreas».



