Las farmacéuticas lideran el listado: ¿y las mineras?
Para retener talento, muchas empresas están empezando a ofrecer beneficios como jornadas flexibles y descuentos.
Muchos estudiantes se preparan para iniciar este verano 2026 la temporada de prácticas, con el desafío de poner a prueba sus conocimientos y tener un primer contacto con el mercado laboral. Aunque algunas prácticas no son remuneradas, el grueso sí lo es: en promedio, las distintas industrias están pagando $291.050 al mes.
Así lo determina el ranking «Best Internship Experiences» de la plataforma de empleos First Job, que encuestó a más de 100 empresas para conocer el sueldo de los practicantes para el periodo 2025/2026. La industria líder, según el sondeo, es la farmacéutica ($350.000 líquidos promedio), seguida de la consultoría ($345.000) y minería ($335.833, ver tabla).
«Los sueldos están creciendo en promedio entre 8% a 10% anualmente», indica Mario Mora, CEO de esta plataforma de búsqueda laboral de prácticas y primeros trabajos. El rubro farmacéutico lidera en los montos, explica, porque usualmente se trata de multinacionales que buscan perfiles que sepan, por ejemplo, hablar inglés. «Además, tienen prácticas de seis meses que se ajustan a programas globales de pasante», precisa.
Las buenas remuneraciones en la industria farmacéutica, señala, también responden a que en general abre menos vacantes por temporada: «Tienen en promedio unos quince practicantes, lo que les permite pagar más».
Análisis fino
La industria farmacéutica ha ajustado estratégicamente sus asignaciones, situándose hoy en un nivel competitivo para atraer a los mejores talentos, confirma Pablo Guarnaccia, gerente de Professional & RPO de la reclutadora Randstad Chile.
«Lo valioso de este sector no es solo la asignación mensual de la práctica, sino su propuesta de valor integral: ofrece estabilidad laboral a prueba de crisis, beneficios corporativos de clase mundial y una proyección salarial agresiva a largo plazo. Para un practicante, entrar aquí es una decisión financiera y profesional sumamente sólida», destaca.
Aunque a nivel profesional la minería brilla por pagar sueldos muy atractivos, Mario Mora aclara que en el segmento de prácticas «nunca ha sido un buen pagador; la gente entra ahí sabiendo eso, pero también con la posibilidad de quedarse trabajando después».
En el sector tecnológico (que promedia $283.000 como pago a sus practicantes), Mora acota que el boom salarial de hace algunos años se ha diluido: «Hace un par de años hubo empresas que incluso llegaron a pagar hasta $700.000 por una práctica, pero han tenido una disminución importante después de la caída de este rubro en términos de demanda de profesionales por la caída de startups».
Además del sueldo, Mora subraya que cada vez hay más empresas que entregan otro tipo de beneficios a sus practicantes: «Varias están apostando a ofrecerles descuentos en productos o gimnasio. Algunas incluso les dan días administrativos o días libres cada cierto tiempo, para que puedan compatibilizar sus temas académicos. Y lo más tradicional en algunas empresas es que les dan almuerzo».
Coincide Guarnaccia: «Hoy las empresas líderes entienden que para atraer al talento de la Generación Z no basta con la asignación económica». Así se ha robustecido la oferta de valor de lo que se conoce como «Salario Emocional y de Desarrollo», potenciando prácticas de trabajo híbrido (teletrabajo), impulsando los «viernes cortos» o entregándoles acceso gratuito a plataformas de aprendizaje. «Ya no se trata solo de pagar el almuerzo, se trata de ofrecer una experiencia de pertenencia desde el día uno», define.
¿Pueden quedarse?
Los estudiantes buscan una práctica para aprender y conocer de cerca el trabajo de una empresa, pero también apuntan a que ojalá se transforme en la vía de ingreso al mercado laboral. «En Chile, uno de cada cinco practicantes sigue trabajando en el lugar donde hace su práctica», destaca Mora.
Guarnaccia agrega que la práctica se ha consolidado como el canal de reclutamiento más eficiente, porque permite evaluar el talento y el calce cultural en tiempo real antes de una contratación indefinida: «Y desde la perspectiva del talento, funciona efectivamente como un filtro vocacional crítico. Descubrir qué te gusta y qué no en una práctica de tres meses es tan valioso como confirmar tu vocación, ya que te ahorra años de frustración profesional futura».
Y cierra con una reflexión: «Una práctica bien elegida en una empresa con cultura de aprendizaje, aunque ofrezca una renta menor en el corto plazo, es la llave que garantiza una empleabilidad robusta y un salto salarial profesional a futuro, lo cual representa la verdadera rentabilidad de esta etapa».



