La venezolana interpuso acción judicial contra quienes resulten responsables
Tras terminar la relación de ocho años con Nano Calderón, se enfoca en el proceso legaly en su tratamiento sicológico.
Cuando terminó su relación con Hernán «Nano» Calderón Jr. (hijo de Raquel Argandoña y Hernán Calderón) Rebeca Naranjo se vivió la pena, pero también sintió que por fin podía concentrarse en lo que llevaba meses esperando resolver: poner en marcha la causa judicial por la filtración de material íntimo.
La venezolana, radicada en Chile hace años y dueña del emprendimiento Decloath, llevaba tiempo sintiéndose sola en una batalla que la minaba por dentro. Por eso hace unos días cambió la representación legal en la querella contra quienes resulten responsables de la difusión de contenido íntimo y también por extorsión, que interpuso en el Juzgado de Letras de Colina. Quiere que «se investigue a fondo», que se «determinen todas las responsabilidades» y que «quienes tienen que responder, respondan».
El material, según explica Rebeca, nunca fue autorizado para circular, quedaba entre ella y su pololo, sin embargo, al finalizar la relación de ocho años con Calderón, salió a la luz en diciembre. Recién a principios de mayo escribió un mensaje en su cuenta de Instagram para contar la situación: «Nunca imaginé tener que pasar nuevamente por una situación tan difícil». Su escrito hacía referencia a cuando demandó por acoso a Hernán Calderón padre.
¿Qué pasó ahora, Rebeca?
«Decidí cambiar de representación legal porque sentí que la causa por la filtración de mis videos íntimos no estaba avanzando como correspondía. Además, han surgido nuevos antecedentes que considero súper importantes y que debo aportar y que deben ser investigados. Hay más personas responsables que tienen que responder ante este delito».
¿Cómo ha vivido todo esto?
«La filtración de mis videos íntimos ha tenido un impacto profundo en mi vida. He debido enfrentar consecuencias emocionales, personales y reputacionales que ninguna persona debería vivir. Ha sido una experiencia dolorosa que ha afectado mi tranquilidad, mi entorno y mi seguridad».
Cuénteme más.
«Ha sido una de las experiencias más difíciles que me ha tocado vivir. La difusión de material íntimo sin mi consentimiento me hizo sentir expuesta, desprotegida y vulnerada. Además del impacto emocional, ha significado un desgaste constante por tener que enfrentar un proceso judicial y revivir una y otra vez una situación que ha sido muy dolorosa. Aún así, he decidido seguir adelante porque creo que es importante que estos hechos se investiguen y que existan responsabilidades. Nadie debería pasar por algo así».
¿Está con ayuda sicológica?
«Sí, efectivamente, como ha sido un proceso doloroso, traumático, estoy con sicólogo».
¿En lo judicial qué viene ahora?
«El objetivo es impulsar la causa, esclarecer los hechos y perseguir todas las responsabilidades que correspondan. Lo único que busco es que la justicia actúe, que se investigue a fondo lo ocurrido. Los videos corresponden a material íntimo privado que nunca fue autorizado para ser difundido. Con el tiempo tomé conocimiento de que habían sido compartidos y exhibidos sin mi consentimiento, lo que dio origen a las acciones legales que estoy impulsando actualmente».


