Néstor Ramírez participó en concurso extremo
Acatando el llamado de Todo por la Roja, ideó varias opciones radicales para participar. Todo está operativo, aclara.
Pensó en pasar corriendo por una habitación llena de trampas para ratones, cual dibujo animado. También en depilarse y lucirse así arriba de una camioneta mientras paseaba por Antofagasta. Pero al final, a Néstor Ramírez, sus amigos y familia le metieron susto con la primera opción, que se podía rebanar un dedo le dijeron, y la otra no lo motivó, hasta que se le ocurrió otra genial idea: que un amigo le diera de pelotazos en los testículos.
«Todo por la Roja» se llama la grabación de esos 30 segundos de castigo en que recibe un certero golpe en su entrepierna a menos de un metro de distancia, mientras sostiene una camiseta de cartón de la Selección y usa una bandera como capa. El video Ramírez lo subió al concurso organizado por Gillette para ganarse un pasaje a Sudáfrica y ver a Chile en el Mundial con las imágenes más radicales, pero tanto sufrimiento no sirvió para nada: no ganó y tendrá que ver a la Selección por la tele.
Finalmente otros tres videos fueron los ganadores y el suyo quedó entre los 25 primeros. «Estoy triste, hay frustración porque me había hecho ilusiones de ir, de gritar allá los goles de la Selección. Tenía fe en mi video y pensaba que el dolor me iba a durar un rato, pero el ver a la Selección allá iba a ser algo para toda la vida», dice al teléfono desde su ciudad.
Para la anécdota quedó ahora que el primer video que grabó terminaba con la frase «Después de este video todas las pelotas quedaron en su lugar».
-¿Ya recuperado, Néstor ?
-Sí, si el dolor fue un ratito no más. Hubo uno que me dolió más porque no fue al centro, fue más para el lado. Ahí sentí que todo se me subió. Además, fueron necesarios más de 10 pelotazos y lo tuvimos que repetir dos días.
-¿Pero por qué?
-Es que el primer día tuvimos problemas con la cinta y nos faltó un trípode. Al día siguiente resultó.
-¿Qué dijo su esposa de tamaña locura?
-Estaba enojada. Me dijo que estaba loco, que me hiciera ver.
-¿Daños permanentes que lamentar post video?
-Menos mal no, jajajá. Mi señora puede dar fe que todo está en su lugar y operativo.
-Su amigo se ve feliz de la vida pateándole los testículos. ¿Le debe plata o algo así?
-¡En realidad estaba motivado el hombre! Ya no se si es amigo o enemigo, pero no le debía plata ni le había hecho algo malo.
-En Brasil, el 2014 puede ser su revancha. Piense ideas.
-Ahí voy sí o sí, además de ir a ver los partidos eliminatorios fuera del país. Soy hincha fiel de la Roja.
-1.500 videos llegaron a Gillette y más de 10 mil personas votaron.
-Canta bien, pero se escucha mal
«Lo dejaría todo por ir al Mundial, mi trabajo, mis estudios, y mi indecisión. Son más de 12 años los que te he esperado para ver en un Mundial a la selección». Esa es parte de la letra creada por Leandro Cubillos, de 21 años, un estudiante que pudiera pasar por sensible e inspirado sino fuera porque canta horrible y hasta él mismo reconoce que Chayanne -intérprete original de la canción- «debe estar llorando». «Lo hice más que nada por una humorada, pero yo canto mal, no lo hice así a propósito». Por lo menos es honesto.
-«Ahora me veo feo»
Orlando Gravertt, de 21, asegura que él fue el primero en subir un video en que se rapaba en vivo y quedaba como Chupete Suazo. «El que ganó hizo lo mismo, me copió», alega. Algo le ha crecido el cabello en estas semanas, pero igual siente frío y usa un jockey para taparse la pelada. «Nunca me ha gustado el pelo corto, si lo que hice fue un sacrificio enorme. Además, que me veo feo y mis amigos me molestan, soy el hazmerreír del barrio», agrega. Había pensado en depilarse las cejas: «menos mal no lo hice».
-Metió la cabeza al water
Asume que lloró cuando supo que no ganó. Tenía tantas, pero tantas ganas de ir a Sudáfrica que Cristián Rojas se deprimió. «Salí sexto, y ahora estoy súper picado. Ya me veía en el Mundial», cuenta desde Viña del Mar, donde trabaja en un cine. Dice que la taza de baño la encontró botada y que la limpió antes de meter su cabeza adentro, sino «capaz que me ganara una infección». La gracia la hizo en pleno centro de su ciudad enfundado en un coqueto calzoncillo de la Roja. Cuando la gente se empezó a reír, tomó el water, se lo echó al hombro y se fue. «Hice el ridículo, perdí. Pero el cariño por la Roja no cambia», dice.


