Renato Garín: «El comando de Jara ha buscado sin éxito un economista que hable con credibilidad»

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El abogado coincide con críticas expuestas por Óscar Landerretche sobre propuestas de la abanderada oficialista

Una candidatura de continuidad liderada por el Partido Comunista, inevitablemente, choca con las convicciones liberales de sectores de la social democracia, plantea.

Al exdiputado Renato Garín (independiente) lo inquieta el rumbo del oficialismo. Aún no decide su voto para las presidenciales, pero observa con distancia -y algo de decepción- cómo la izquierda intenta llegar a diciembre sin un proyecto claro. Abogado, académico y autor del libro «Los reemplazantes» (Planeta, 2025), que lleva seis semanas entre los más vendidos, Garín ha estudiado de cerca a la nueva generación que hoy ocupa el poder. Dice que muchos de ellos crecieron con la promesa de superar el capitalismo, pero que hoy enfrentan su límite: gobernar un país con déficit, desconfianza y sin narrativa común.

En ese diagnóstico coincide con Óscar Landerretche, expresidente del directorio de Codelco, su amigo y referente socialista, quien esta semana remeció al oficialismo al anunciar que votará nulo y fue duro con el programa de gobierno de Jeannette Jara (PC), quien dijo, entre otras cosas, en 13 Radio, que «además de ser bien pobre, en términos técnicos e intelectuales, mi problema no es que sea demasiado de izquierda, mi problema es que no tiene base de realidad, no vive en el mundo en que vivimos hoy, no vive en el mercado laboral que vivimos hoy, no vive en el capitalismo que vivimos hoy. No vive en el régimen de comercio que vivimos hoy». Según  Garín, estas declaraciones reflejan la distancia entre el PC, que impulsa la candidatura de Jara, y sectores del socialismo liberal.

Sobre las implicancias para el mundo socialista en que Landerretche, economista y académico, marcó distancia, Renato Garín dice que «una candidatura de continuidad liderada por el Partido Comunista, inevitablemente, choca con las convicciones liberales de sectores de la socialdemocracia. El llamado de Landerretche refleja la tensión entre disciplina partidaria y disonancia ideológica. Mientras el PC conduce el proyecto oficialista, el socialismo más liberal se resiste a diluir su identidad en un relato que le es ajeno, aunque esté obligado a respaldarlo electoralmente».

Entre las propuestas de Jara está el sueldo vital de 750 mil pesos, impulsar la negociación colectiva y fortalecer la demanda interna.

Landerretche ha sido crítico con las propuestas económicas de la centroizquierda. ¿Qué opina de sus reparos, especialmente, frente al modelo que plantea Jeannette Jara?

«Óscar es amigo mío, y tiendo a coincidir con él: la gestión económica de los últimos 15 años ha sido deficiente. La élite política se acostumbró al déficit fiscal, al aumento sostenido de impuestos y a la caída de la productividad sin corregir rumbo. En el debate actual tampoco se vislumbran estrategias inteligentes para revertir ese cuadro. Terminar el déficit, reducir la deuda externa y aliviar la carga tributaria parecen objetivos lejanos en el contexto político y financiero actual, lo que tensiona aún más las candidaturas de continuidad».

¿Esta división en el progresismo le complica el camino al oficialismo? ¿Se rompió la idea de unidad?

«El gobierno de Boric hizo estallar conceptualmente a la centroizquierda, que hoy carece de un ideario claro y de voceros coherentes. Esta fragmentación ha debilitado la narrativa electoral del oficialismo, especialmente, en su afán de representar simultáneamente al progresismo popular y al centro tecnocrático. El comando de Jara ha buscado sin éxito un economista que hable con credibilidad a ese mundo. El episodio de Nicolás Eyzaguirre, más preocupado de tender puentes con China que de sumar votos, es un reflejo de esa orfandad estratégica».

¿Qué debería replantearse la izquierda chilena para recuperar sintonía con la ciudadanía?

«A muchos millennials -como los retratados en Los reemplazantes- les toca asumir que no serán ellos quienes superen el capitalismo. Esa promesa quedó atrás. La izquierda debe salir del guión ideológico y asumir una agenda concreta, sin anteojeras. Además de hablar de seguridad y narcotráfico, el foco debe estar en ordenar el Fisco, revisar el gasto público y corregir al Estado sin renunciar a corregir también las fallas de mercado».

Para el exdiputado hoy el escenario sigue abierto, aunque cada día disminuyen las probabilidades de que haya cambios sustantivos. «Se ha ido diluyendo la hipótesis de una segunda vuelta entre dos derechas, como se insinuó en ciertos momentos. La incógnita principal es si José Antonio Kast logrará conservar su ventaja táctica sobre Evelyn Matthei, o si ella logrará imponerse en la recta final. Por ende, la incertidumbre es quién enfrentará a Jeannette Jara», opina. «Todo indica que el balotaje de diciembre será el momento político más polarizado desde 1970». Para Garín la estrategia que ha aplicado el partido que lidera Kast es un «catenaccio republicano»  y lo define así: «Es una metáfora tomada del fútbol italiano: consiste en marcar una diferencia mínima y luego replegarse para defenderla con orden y disciplina, cerrando cualquier espacio al rival. En términos políticos, José Antonio Kast ya marcó una ventaja simbólica sobre Matthei y ahora apuesta a conservarla, evitando el debate abierto, apelando a la unidad de la derecha como dogma. Con ello, anula la ofensiva discursiva de Chile Vamos, que queda atrapado entre la lealtad opositora y la impotencia estratégica».

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