El diputado sin partido abre su corazón tras una seguidilla de chascarros mal vistos por la ley
Es otro. Más tranquilo. Tiene chofer. Soy un tipo normal, yo no voy a esos lugares exclusivos, con subterráneos, con lucecitas, dice el parlamentario que piensa entrar al PRO de MEO.
Sentado en las afueras del Congreso, el diputado sin partido René Alinco (ex PPD) saluda a un grupo de personas que le hace gestos desde lejos. El parlamentario que más tinta ha hecho correr con sus desventuras extrapolíticas se ve tranquilo. Dice que es otro. Que cambió. Que el affaire en la camioneta en Aysén y el parte por conducir con un poco de alcohol en el cuerpo le pasaron la cuenta y que ha tomado decisiones importantes en su vida.»Quiero decirles a los que me han criticado y han querido sacar provecho que espero que a ellos nunca les toque estar en una situación similar a la mía. Yo no soy un criminal, soy un tipo común, con virtudes y defectos, pero con una convicción: tengo las manos limpias, soy honrado a carta cabal», dispara. «Usted sabe que esta vida tiene tantas vueltas, nadie es perfecto y todos cometemos errores. Yo no quiero ser arrogante, si he dañado a alguien, mis disculpas» añade, sinceramente arrepentido.
-Usted reconoció haber cometido un error. ¿Fue mala suerte o hay persecución en contra de René Alinco?
-Ha sucedido una serie de cosas, pero no quiero echarlas a la mala suerte. Mira, yo hablaría de «seguimiento» desde que realizamos la gran protesta contra el Presidente Piñera. Antes que me pasara lo último Carabineros me había hecho tres «chequeos rutinarios», como dicen ellos, poco antes de llegar a mi casa. Los que pretendan utilizar a Carabineros como policía política están muy equivocados.
-¿Le gusta el leseo, diputado?
-Soy un tipo normal, yo no voy a esos lugares exclusivos, con subterráneos, con lucecitas, donde no se conocen las caras. Soy como todo chileno, no tengo por qué esconderme, no tengo doble estándar y no voy a cambiar. Obviamente mejoraré mi accionar y espero no cometer más errores. Tengo que cuidarme.
-¿Teme que todo esto afecte su carrera política?
-Son cosas diferentes. Una son estos bochornosos hechos que me han sucedido. Es para la risa, a nadie más le tocan, es tragicómico. En fin, si el destino me depara no ser más parlamentario, seguiré luchando en el lugar que Dios me destine. No estoy en esto por un cargo, ni siquiera por el dinero. No busco fama ni poder político.
-En su fuero interno, ¿qué pasa con usted?
-Uno dice «¿por qué me pasan estas cosas a mí?». Pero la vida tiene sus matices. No todo es felicidad, no todo es alegría. Es en los momentos difíciles donde uno reconoce a los amigos, los que te apoyan, los familiares, la esposa, los hijos. Lo importante es no volver a cometer los errores. Pero cuando uno tropieza, debe volver a levantarse. Aprovecho de pedir disculpas a la gente que me quiere, a mi familia.
-La camioneta con la amiga, la detención por manejar con alcohol.
-La primera situación fue un bochorno calificado de error policíaco y lo segundo fue un control de rutina en una tarde muy especial para los chilenos. Yo venía de ver el partido. Yo no hui, no atropellé a nadie, no hice escándalo, pero son situaciones que a todos nos tocan. Que a mí me estén tocando más seguido es algo que solo Dios sabe por qué. En fin, ahora tengo chofer.
-¿Disfruta siendo parlamentario?
-Es un cargo bastante defraudante. Es como cuando en la construcción uno empezaba a hacer el edificio y uno sabía que estaba todo mal. Pero uno tenía que seguir, porque uno no es el jefe. Acá se legisla por encima. Este es un trabajo importante, pero yo no soy feliz acá. Veo, escucho los manejos, las manipulaciones, cómo priman intereses personales en determinados proyectos de ley.
Y culpa a Carola Tohá«El PPD se ha derechizado»
-¿Le costó mucho tomar la decisión de irse del PPD?
-Soy un hombre de una sola línea, estoy en la política por convicción y desde un tiempo a esta parte el PPD no interpreta mis ideales políticos. La conducta política del partido, después que asumió la compañera Carolina Tohá, se ha derechizado.
-Schaulsohn, Flores, Valenzuela, usted. Todos se van. ¿Qué pasa con el PPD?
-Justamente porque no tenemos una línea ideológica clara. Hoy no sabemos si somos un partido de derecha, de centro o de izquierda. Yo no me voy tirando el mantel, me voy tranquilo, pero el partido ya no me representa, creo que perdió el rumbo.
-¿Va a ingresar al PRO?
-Estoy conversando con mi amigo Marco Enríquez, tenemos que conversar, me gusta la propuesta del PRO, pero yo no soy un jugador de fútbol que anda con la ficha en la mano. No creo en los independientes, yo me defino ahora como un diputado sin partido, pero que no le sorprenda si me ve trabajando con Marco.
«Este es un trabajo importante, pero yo no soy feliz acá»
René Alinco y su pega como diputado


