En Coquimbo parece que los restaurantes nacieron a partir de dos tipos de locales. El de caleta, modesto -pero con una experiencia práctica, que los pescadores aprendieron por generaciones y de madrugada-, con la certeza básica de que no se pasa hambre con un buen sánguche de pescado.
Y los de sitios empingorotados, como los del casino, el club de yates o como lo fue hace años en La Serena el del hotel Francisco de Aguirre, pionero que hizo muy memorables veranos con sus Enfoques Gastronómicos de finales del siglo XX.
Pero la oferta de cocina no termina nunca de evolucionar. El público masivo, que nunca se arriesga, elige pescados sin mucha identidad, como la reineta.
Los arriesgados, en cambio, disfrutan de los sabores excelsos de los erizos, comparten la frescura de los rollizos apanados, gozan con la firme y sabrosa carne de las viejas -notables pescados de peña-, los delicados pichihuenes o los legendarios congrios de huiro.
Y este redescubrimiento de tesoros locales que merecen fama internacional fue adoptado por jóvenes empresarios. Como en el animado local del Tío Coco, instalado en la Caleta de Peñuelas, que aporta promoviendo las chochas, esos delicados caracoles de mar de la zona que enloquecen a expertos orientales.
La diferencia de precios de pescados y mariscos en el mercado local -en relación a Santiago- permite mejorar la oferta para los vacacionistas, ya se trate de fosforescentes erizos o de deliciosas calugas de congrio. Pero no hay problema si alguien prefiere consumir carnes frente al mar. Como decía Martín Fierro, «cada lechón en su teta es el modo de mamar».
Provisto de más de una docena de buenos aperitivos, si usted pide su sour frío y seco, se lo traerán a la medida. Y si prefiere una copa de jerez, para disfrutar a fondo la comida que sigue, también es probable que la encuentre.
Para terminar todo con un acaramelado de manzana o cómo no, las papayas con crema que han sido eternamente la tarjeta de visita de luminosas tardes coquimbanas.
Bien provistos, tienen una visión de cómo han progresado las propuestas de comida en la capital y poseen el entusiasmo de proponer platos novedosos. Que pueden caer bien a visitantes eventuales y entusiasmar a quienes comienzan a acostumbrarse a su estilo de servicio, que ha descubierto la importancia del cliente.
Tío Coco Restobar
@tiococorestobar
Caleta Peñuelas Costanera 7
Coquimbo


