Su contrato se termina si la Roja queda matemáticamente eliminada del Mundial
Es el momento más difícil, es muy angustiante, una situación tensa que no me gusta vivir, reconoció el por ahora entrenador de la Selección.
Ricardo Gareca vive horas cruciales en su etapa como entrenador de la Roja y este lunes por la mañana, en la antesala del duelo ante Bolivia en La Paz, tuvo un emotivo punto de prensa con los medios. El Tigre se mostró visiblemente afectado por la situación de la Selección en la tabla, donde marcha última con sólo 10 puntos, a ocho unidades del séptimo puesto, el cupo del repechaje, actualmente en manos de Venezuela.
«Es el momento más difícil. En otra etapa a uno lo agarra más joven, con todo el ímpetu y el futuro por delante. Ahora me agarra en una etapa más maduro y vivirlo es muy angustiante. Tengo que hacerle frente y dar la cara, con la prensa y los jugadores. Muchos pensarán que un cambio es lo ideal, pero soy terco. Quiero dar vuelta la situación», aseguró el Tigre.
Más allá de las palabras políticamente correctas sobre su deseo de continuar, Gareca también tiene un incentivo económico. Su contrato, que le entrega US$308.000 mensuales, puede darse por finalizado de forma automática al momento de quedar fuera de la carrera al Mundial.
«Hay una cláusula que dice que si estamos eliminados matemáticamente se termina el contrato», reconoció Pablo Milad, presidente de la ANFP, a finales de mayo. El propio Gareca corroboró la información la semana pasada, en la rueda de prensa previa a la derrota ante Argentina. «No está errado lo que dice el presidente. Si no me va bien y matemáticamente no hay posibilidades, los dirigentes pueden tomar la decisión que quieran. Si la toman, están en su derecho, y si me respaldan, voy a cumplir mi contrato hasta el final de las eliminatorias», dijo el técnico.
La Roja necesita un triunfo ante Bolivia para seguir conectada al ventilador mecánico y que ojalá Venezuela no saque puntos en su visita a Uruguay. Un resultado adverso podría poner fin al ciclo de Gareca y dejar el puesto de entrenador vacante de cara a las dos últimas fechas: la visita a Brasil el 9 de septiembre y el partido de local ante Uruguay el 14 del mismo mes.
Una eventual salida anticipada de Gareca le ahorraría a la ANFP al menos tres meses de sueldo, que se traduce en un total de US$924.000.
El Tigre, por su parte, recontrajuró que sus ganas de seguir están motivadas netamente por una cuestión de honor. «Esto es un desprestigio para Chile y mi carrera. Me afecta. He tenido traspiés, es lógico, pero vine con tremendas expectativas. Estoy viviendo una situación tensa. Si toca despedirse, somos agradecidos porque nos han tratado maravillosamente bien. Las críticas se justifican cuando los resultados no se dan, pero no se invalida lo que hemos hecho», cerró.


