Estaba en quimioterapia e hizo su comentario por teléfono
Responsable, el periodista quería dar un datito por eltema de Mauricio Israel. A la media hora me sentímareado, dice.
Ayer en la mañana, Ricarte Soto estaba en cama en la Clínica Santa María, con bata de enfermo, recuperando fuerzas tras una quimioterapia a la que se había sometido la noche anterior. Pero pese a eso, igual el hombre estaba viendo el «Buenos días a todos», su programa, donde transmitían en directo la detención de Mauricio Israel.
Responsable hasta la médula con su querido trabajo de periodista, Ricarte tomó el teléfono y se comunicó con el equipo para opinar. Hizo precisiones sobre el caso Israel, chacoteó con Felipe Camiroaga y luego se emocionó hasta que su voz se quebró al hablar de su condición.
«Llamé para recordar que la semana pasada yo había hablado con el abogado de Israel, Jorge Mohor, y tenía datos que nadie más tenía. Era lo menos que podía hacer», aseguró el canoso opinólogo por la tarde, cuando ya estaba en su casa.
-¿Pero eso de trabajar desde la clínica no le hace mal a su salud, Ricarte?
-Yo ya me sentía bien. El doctor me había revisado y dado el alta. Aunque media hora después me volví a sentir mareado, ya que con la quimioterapia a ratos me siento mal.
-Cuando llamó, ¿andaba entonces con ropa de internado?
-Sí, señor, con bata de enfermo, pero no se me veía nada, porque andaba con slip.
Luego de esta precisión pudorosa, Soto comentó que como ama tanto su trabajo, siente que es «un privilegio» llevarlo a cabo y que «estaré siempre al pie del cañón».
-¿Un apóstol de la prensa?
-No, tampoco un héroe. Si al final lo más importante es la vida y la salud de uno.
Cada 21 días
Para Ricarte ésta fue la primera quimioterapia en su lucha contra el cáncer que sostiene desde que le descubrieron un tumor y se operó para extirparlo junto al 70 por ciento de un pulmón, hace 21 días.
«Me habían hablado mucho del tema. Cómo era mi primera quimioterapia, por recomendación de mi médico y del director del matinal, Mauricio Correa (que también padeció cáncer) me quedé una noche en la clínica», comentó Soto, quien fue hasta el recinto en compañía de su esposa, Cecilia Rovaretti.
-¿Qué le hicieron?
-Me interné el lunes por la tarde y me pusieron por vía intravenosa dos drogas en un proceso que duró tres horas. El ciclo dura 21 días, o sea, debo hacerlo cuatro veces en los próximos tres meses.
-¿Y luego del tratamiento?
-Dormí sin problemas. En la mañana estaba bien, pero durante el día me sentí raro. Tuve momentos de mareo y agotamiento que sólo se suavizan cuando me siento para descansar.
-¿No teme que se le caiga el pelo con esto de la quimio?
-No, no tengo temores porque yo soy muy racional, creo en la razón. En lo que sí me afectará es en que me bajarán las defensas, así que estaré expuesto a las enfermedades. Si me da fiebre, me tendré que hospitalizar.
-Tengo momentos de mareos y agotamiento que se suavizan cuando me siento a descansar


