Deportista del Team Chile relata sus tradiciones en el Año Nuevo chino con su marido que no come comida china
Bambú y rosas de color rojo o rosado para energía y alegría en el hogar. Proteger la puerta con la letra Fú. Sobres rojos con buenos deseos y dinero para los niños. Pescado para la abundancia, gyozas para la unión familiar.
Este 29 de enero comenzó el año de la serpiente en China: un animal que simboliza sobre todo la reflexión, la astucia y la transformación. Pero hay cosas que no cambian para Zhiying Zeng, la famosa Tía Tania del tenis de mesa que representó al Team Chile en los últimos Juegos Olímpicos de París. Nacida en la provincia de Henan en 1966, cumple con todas las tradiciones de su tierra para estas fechas junto a sus dos hijos y su esposo chileno, con el único inconveniente, que tampoco cambia, de que a este último no le gusta mucho la comida china.
«Para nosotros el Año Nuevo Chino es incluso más importante que la noche del 31 de diciembre. Ahora en China hay siete días de vacaciones, se junta la familia y se hace mucha comida», dice Tania Zeng, quien esta vez disfrutó la festividad junto a los suyos en Santiago.
«Nosotros nos juntamos en casa con mis hijos y mi marido. Cenamos en torno a un comedor redondo, en donde ponemos muchos platos para compartir, aunque a mi marido le cocino comida más chilena, un bistec, carne a la olla», comenta riéndose de la situación.
Los ritos que conlleva celebrar un nuevo año chino están cargados de simbolismos. Por ejemplo, Tania Zeng comenta que tener pescado en la mesa es sumamente importante porque va de la mano con la buena suerte. «Pescado en chino suena Yú, igual a la palabra abundancia. Todas las mesas deben tenerlo para que no falte nada en todo el año», afirma.
Infaltables también son las gyozas, que se comen mucho en Chile. «Para prepararlas toda la familia se junta. Unos hacen la masa, otros el relleno, otros las arman, y así. Esto significa que la familia estará unida y feliz. Yo a veces no alcanzo a prepararlas, y hago trampa y las compro listas, pero siempre están en mi mesa», agrega Tania. Según ella, las gyozas que se comen en Chile no tienen nada que envidiarles a las que se pueden encontrar en lugares como Beijing o Shanghái. Lo único que cambia es el relleno, dice: «Hay con chanchito o verduras especiales, eso es variable, pero la forma y la masa acá son iguales».
En el Año Nuevo de Tania Zeng no todo es comida. Ella también entrega un sobre rojo con dinero a los niños o a las personas más queridas, así como también decora la casa con bambú o rosas de color rojo o rosado, lo que augura más energía y alegría para el hogar, mientras que decorar la puerta de entrada con la letra Fú «la protegerá de todo mal».
Aunque mantiene intactas sus tradiciones, Tania reconoce que lo más difícil de realizarlas en el otro lado del mundo es enfrentarse a que prácticamente no se celebra: «Acá no hay mucho ambiente de Año Nuevo Chino. Mis hijos nacieron en Chile y trato de traspasarles eso, pero acá no hay ambiente en las calles, no hay adornos como allá, no hay nada».


