Robot-conserje despacha paquetes a la puerta a los residentes de un edificio

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Pide permiso si es que alguien le está bloqueando el paso, cuentan en Robotic Work Chile

Su función primordial es aliviar la carga de conserjes y recepcionistas.

Anotar y anunciar las visitas que llegan, mirar las cámaras de seguridad, recibir y entregar los paquetes de compra, estar atentos al citófono y requerimientos de los vecinos. El trabajo en conserjería se ha vuelto cada vez más complejo: para apoyar las tareas de despachar paquetería opera el robot FlashBot en Chile.
«Es un robot súper útil. Sirve para apoyar el trabajo de la conserjería, donde se llenan de cajas y bolsas. El robot lo puedes enviar directamente al departamento del vecino a que entregue las cosas y así se despeja el trabajo del conserje. Esa es una de las grandes ventajas de este robot. Pasa en muchos edificios que si el conserje te va a dejar algo deja su puesto solo, o hay muchos edificios que no dejan subir a los delivery hasta los departamentos», destaca Carlos Aros, CEO de Robotic Work Chile, empresa que importa robots de servicio, entrega y limpieza.
Estos robots también se pueden usar en hoteles para entregar el servicio de room services, o en oficinas. «Se le manda que vaya, por ejemplo, a la habitación 318 para que lleve algún sándwich o lo que se quiera, y llega hasta la esa habitación para entregar el pedido. Cuando llega, se llama por teléfono a la persona para avisar que el robot está afuera», detalla.
El robot, creado por la compañía china Pudu Robotics, mide 53,8 cm x 53,4 mm por 1,05 metros de alto, pesa 60 kg y se desplaza a una velocidad entre 0,5 a 1,2 metros por segundo.
«El paso de una persona es de 0,7 metros por segundo. El robot puede ir más rápido o más lento porque se puede regular», indica.
Explica que el dispositivo viene con una pantalla táctil donde se pueden indicar las instrucciones de entrega. En su interior tiene cuatro espacios que permiten guardar hasta cuatro paquetes del tamaño de una caja de zapatos de hasta 10 kilos de peso cada uno.
«Tiene un gran compartimento que se puede dividir en hasta cuatro espacios», dice.
Viene con un sistema de navegación, cinco sensores y radar 360°que le permiten evitar obstáculos y desplazarse por zonas complejas como jardines, gimnasios o áreas junto a la piscina. La duración de cada carga dura hasta ocho horas, que funciona por USB, enchufe tradicional o centro de carga propio.
¿Habla el robot?
«Sí, habla en la medida que se va desplazando va dando algún mensaje. Viene con distintas modalidades por si lo quieres dejar más proactivo o no; por ejemplo, si está en una recepción y pasa alguien lo va a saludar. Te avisa si está yendo a algún lugar, si va a tomar el ascensor o pide permiso si es que alguien le está bloqueando el paso porque viene con sensores que le permite reconocer el espacio en 360. El robot ve para todas partes y en tiempo real».
¿Cómo entrega el pedido?
 
«El compartimento se puede abrir con una tarjeta NFC, que es igual a como cuando se pasa la tarjeta BIP en el metro, con algún código o con el celular. Al marcar, se te abre el compartimento para sacar el producto que te hayan enviado. Cuando el robot llega al departamento o a la habitación, se le avisa por teléfono a la persona».
¿Es necesario que mapee el lugar antes?
«Sí, entregamos el robot con el lugar ya mapeado y funcionado».
Fondo de reserva
El modelo cuesta desde $16.900.000 más IVA, y ya se han vendido algunas unidades.
¿Es un precio accesible para las comunidades?
«Depende de la capacidad de gasto que tenga una comunidad o edificio. La vida útil de este robot es muy larga, todos los robots generan un beneficio económico para los clientes al final. Un robot de aseo, que también tenemos, en tres meses se pagó al cliente en cuanto a personal, porque el robot puede trabajar doble turno», destaca, acotando que hay edificios que ocupan sus fondos de reserva para costear este gasto, o son empresas de servicios que los usan como parte de su equipo de trabajo.
Rafael Escobar, CEO de la plataforma de administración Kastor, explica que en general el conserje ya dejó de tener sólo sus tareas tradicionales. Hoy se tiene que hacer cargo de muchas funciones digitales, que han ampliado su carga laboral pero sin modificar su espacio físico de trabajo, que queda pequeño para todo lo que se necesita.
«Para el registro de persona y paquetes se usan desde cuadernos hasta software, que permite justamente registrar quién recepciona el paquete o a quién se le entrega para tener toda la trazabilidad», dice.
Sin embargo, poco a poco las comunidades se han ido adaptando: «Algunos han incorporado más espacios con estanterías para dejar las encomiendas, incorporando digitalizar y tener la trazabilidad del envío».
Agrega que también se ve la llegada de soluciones robotizadas autónomas en los edificios que están, efectivamente, ayudando a suplir estos problemas.

«Han sido soluciones que han ayudado, como lo son los sistemas de lockers inteligentes como los ingresos autónomos, pero hay desafíos grandes a resolver: modificar los espacios de consejería es algo que en algún momento se van a tener que hacer cargo los administradores y comunidades», indica.

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