Uno nunca sabe, dijo después de hacer el curso
Gaspar, el hijo de Sabrina Sosa, nació prematuro por lo que no se lo podían llevar a la casa si ella no hacía un curso de primeros auxilios para guaguas, así que se lo hicieron en la misma clínica. Ya han pasado ocho años desde eso y la argentina hace rato que quería refrescar los conocimientos, así que se juntó con amigas y vecinas para hacer el curso nuevamente.
«El curso dura dos horas (@mama_segura_oficial). Primero te hacen una inducción de por qué la gente se ahoga, las causas en bebés, en adultos, y cómo comer para evitarlo. Después qué hacer si alguien se está ahogando. Maniobra de Heimlich, reanimación cardiovascular y cómo ocupar un DEA (desfibrilador externo automático). Yo pensaba que eran sólo para manipulación de personal médico, y no», recalca Sabrina.
¿La Maniobra de Heimlich cambia de acuerdo a la persona?
«Cambian las posturas, no es lo mismo con un niño, un adulto, una embarazada o si estoy solo».
¿Cuál es la recomendación si estoy solo?
«El punto es dos dedos arriba del ombligo. Cuando estás solo tienes que buscar un punta y golpearte contra esa punta, es lo más efectivo. Tienes dos minutos para hacer la maniobra, después entras en paro».
¿La reanimación cardiovascular es igual que siempre?
«No, a un desconocido ahora no se le hace con respiración boca a boca, por los contagios. Si es tu hijo puedes hacerle, pero no en la calle. Con el desconocido sólo se levanta el mentón para que entre algo de aire».
¿Y es difícil manejar el desfibrilador?
«Es fácil. Funciona automático, es súper inteligente. Explican dónde van los parches y qué hacer».
Nunca está de más saber todo eso.
«Es súper valioso porque uno nunca sabe y puedes ayudar a alguien».


