Yaroslav Moskalik, subdirector de Operaciones del Estado Mayor ruso, falleció por una explosión de metralla
El ataque, ocurrido en la ciudad de Balashikha, a menos de 30 kilómetros de Moscú, sucedió pocas horas antes de una reunión crucial entre el presidente ruso Vladimir Putin y el enviado especial del presidente Trump en el Kremlin.
Un alto mando militar ruso fue asesinado este viernes en un atentado con coche bomba en la ciudad de Balashikha, a menos de 30 kilómetros de Moscú. El ataque ocurrió pocas horas antes de una reunión crucial entre el presidente ruso Vladimir Putin y el enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff, en el Kremlin.
El teniente general Yaroslav Moskalik, subdirector de la Dirección Principal de Operaciones del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, murió cuando un artefacto explosivo improvisado, cargado con metralla, detonó cerca de un vehículo estacionado. La explosión, según el Comité de Investigación ruso, fue un «dispositivo casero» que se activó de forma remota al paso del oficial, quien residía en la zona.
El blog militar ruso Rybar indicó que Moskalik no se encontraba dentro del coche en el momento de la explosión, sino que caminaba cerca tras salir de un edificio próximo. El mismo blog reporto que «una cámara de seguridad captó el momento en que el vehículo estalló», y que el Kremlin culpa a Ucrania por el asesinato, acusando a Kiev de realizar «actividades terroristas en territorio ruso», recoge CNN.
Moskalik, de 59 años, tenía una creciente influencia dentro del ministerio de Defensa ruso. Según «The Guardian», había participado en delegaciones diplomáticas de alto nivel, incluyendo conversaciones con autoridades occidentales y una visita al régimen sirio en 2018. El analista militar Mijaíl Zvinchuk señaló que su nombre circulaba como candidato para dirigir el Centro Nacional de Gestión de Defensa, gracias a su «enfoque metódico y su capacidad de análisis».
Negociaciones
La muerte del general se produjo el mismo día que Steve Witkoff, enviado personal de Trump, sostuvo una reunión de tres horas con Vladimir Putin en Moscú. La visita, la cuarta desde que Trump retomó la presidencia en enero, se produjo con el mandatario estadounidense enfrentando su propio plazo autoimpuesto de lograr la paz en Ucrania dentro de sus primeros 100 días de mandato.
Según el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, presente en la reunión, las conversaciones fueron «constructivas y muy útiles». Ushakov, citado por CNN, afirmó que el encuentro permitió «acercar aún más las posiciones de Rusia y Estados Unidos, no solo sobre Ucrania, sino también sobre una serie de cuestiones internacionales».
La negociación, sin embargo, sigue marcada por propuestas conflictivas. La administración Trump presentó recientemente en París un borrador que implicaría concesiones significativas de parte de Ucrania, incluyendo el reconocimiento estadounidense de Crimea como territorio ruso, el retiro de la solicitud de ingreso a la OTAN, y el levantamiento de sanciones a Moscú. A cambio, se ofrecerían «garantías de seguridad robustas» a Kiev, dice CNN.
Esta propuesta ha sido rechazada por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, quien reiteró que «no hay nada que discutir» respecto a Crimea, ya que reconocer la anexión violaría la Constitución de Ucrania y el derecho internacional. En contraste, Trump ha insistido en que «Crimea se quedará con Rusia», y ha criticado duramente a Zelensky por el estancamiento en las negociaciones.
En declaraciones a «Time», Trump reafirmó su postura sobre Crimea, una afirmación que refuerza la percepción de que su administración busca un acuerdo rápido aunque implique ceder ante exigencias rusas. Según «The Guardian», el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó que Witkoff abandonó Moscú con un mensaje directo para el presidente estadounidense, aunque no se revelaron los detalles.


