«¡Salta!». Fernando Figueroa no sabe quién le gritó. Solo recuerda que levantó la vista y vio un vehículo blanco que avanzaba sin control hacia el paradero de microbuses donde, desde hace más de 20 años, se instala cada domingo para vender pan al costado de la Feria Caupolicán de Viña del Mar. Segundos después de su brinco, el Hyundai Tucson se incrustó en el refugio peatonal, aplastó parte de su mercadería y convirtió una mañana de trabajo en una tragedia.
«Yo había llegado como a las ocho y cuarto. Alcancé a hacer dos o tres ventas cuando escuché un griterío. Miré y alguien me gritó: ¡Salta!. Salté como dos metros y el vehículo llegó justo donde tenía mis cajas de pan», relata el comerciante de 70 años. El impacto destruyó cerca de 200 panes, casi la mitad de la producción que había preparado para esa jornada. Vende la bolsa de cinco panes amasados a $1.500. «Fue un milagro. El auto llegó exactamente donde trabajo yo», dijo con tono tembloroso.
La tragedia ocurrió en avenida Alessandri, una de las principales vías de acceso a la Feria Caupolicán. Cada domingo, desde muy temprano, el borde del recinto se llena de comerciantes informales, conocidos como «coleros», que ofrecen todo tipo de productos. Cerca de las 8:30 horas, por causas que investiga el Ministerio Público, un Hyundai Tucson conducido por un cabo de Infantería de Marina de la Armada, que se encontraba fuera de servicio, perdió el control, subió a la vereda y arrolló a quienes trabajaban y compraban en el lugar. El saldo fue devastador: seis fallecidos -tres hombres y tres mujeres- y siete heridos, entre ellos una madre y sus mellizos de ocho meses (ver recuadro). El conductor fue arrestado y este lunes será su control de detención, y la Armada informó que colaborará con la investigación.
Alcotest negativo
El fiscal Walter Wenzel explicó que las primeras imágenes revisadas muestran que el vehículo circulaba por avenida Alessandri cuando se desvió bruscamente hacia la derecha. «No se aprecia preliminarmente una colisión con otro vehículo. Se ve simplemente una conducción rápida por esta vía y luego la desviación hacia la derecha», detalló.
Agregó que el conductor arrojó resultado negativo tanto al alcotest como al narcotest preliminar, aunque una de las hipótesis apunta a una eventual pérdida parcial de conciencia, antecedente que deberá ser confirmado por los peritajes.
Miguel Pérez, vendedor de volantines y testigo del accidente, llevaba dos horas instalado cuando escuchó el estruendo. Estaba de espaldas. «Me di vuelta y vi que el auto se fue encima de toda la gente. No hubo frenada. Esta no es una avenida para correr y en general no pasan los autos a gran velocidad», afirma el vecino, que conoce el sector desde hace más de cuatro décadas. A su juicio, hubo un factor que evitó una tragedia aún mayor. «Menos mal que fue cuando todavía no llegaba tanta gente a comprar. Si hubiese sido más tarde, habría sido mucho peor», sostiene.
A media mañana, Fernando volvió a acomodar las bolsas de pan que quedaron intactas, ahora instalado una cuadra más allá del paradero que quedó destruido por el impacto del vehículo. Necesita trabajar. Vive de esas ventas dominicales. Pero lo que más lo golpea no son los 200 panes que perdió. «Frente a mí murieron dos conocidos, una pareja que vendía pilas y otros artículos de bazar. Los conocía hace años. El auto los tomó de lleno. Fue algo terrible», dice con la voz quebrada.
La madre empujó el coche y salvó a sus mellizos de ocho meses
«Fue cosa de un segundo, igual que un relámpago». Así resume Patricio Salas el momento en que un Hyundai Tucson irrumpió en la Feria Caupolicán. Su pareja, Camila Figueroa, esperaba con los mellizos de ocho meses mientras él estacionaba la camioneta para instalar su puesto en el sector formal de la feria.?La reacción de la madre fue instintiva. Alcanzó a empujar el coche justo antes del impacto. «El coche se hizo pedazos», relató el padre. Cuando corrió hasta el lugar encontró a sus hijos en el suelo. «Tuve que recoger a mis hijos. Se los entregué a una vecina mientras iba a ver a mi señora», recuerda. Luego regresó junto a ella, que permanecía consciente. «Lo primero que me preguntó fue por los niños. Le dije que estaban bien y que se quedara tranquila».?Los dos lactantes permanecen fuera de riesgo vital en el Hospital Gustavo Fricke. El padre contó que el escáner de uno de los bebés no mostró lesiones y que esperaban los resultados del segundo. La madre sufrió fracturas en un hombro, un brazo y una pierna, por lo que fue operada, aunque también se encuentra fuera de riesgo vital.