La actriz donó un millón de dólares a los damnificados
Otras estrellas también se mostraron generosas, mientras autoridades niponas evalúan enterrar la planta nuclear de Fukushima.
RODRIGO SEPÚLVEDA S.
No lo ha pasado bien en los últimos meses la actriz Sandra Bullock. Entre otras cosas se divorció en mala de Jesse James, quien le puso el gorro como quiso. Sin embargo, sus sufrimientos personales han sido sustituidos momentáneamente por el dolor del pueblo japonés, castigado por megadesastres naturales.
La muestra más patente es que, en un acto de generosidad inconmensurable, la estrella anunció ayer que donará un millón de dólares (poco menos de 500 millones de pesos chilenos) a la Cruz Roja para ayudar a los damnificados por el terremoto y tsunami que hace ocho días afectaron a la nación asiática y que ya contabiliza 6.911 muertos y 10.316 desaparecidos.
«La Cruz Roja Americana está muy agradecida por la generosa colaboración de Sandra Bullock y su familia», informó en un comunicado la organización. «Esta contribución es de vital importancia para que podamos brindar asistencia de primera necesidad en este momento urgente en Japón», agregó.
Bullock, eso sí, no fue la única luminaria del espectáculo en sensibilizarse con la catástrofe. Hasta el díscolo Charlie Sheen prometió que donará a la causa un dólar por ticket vendido de sus próximos shows. Lady Gaga, por su parte, diseñó una pulsera cuyas ventas también irán directo al fondo de ayuda a la isla. Y mal no le ha ido con la idea: en 48 horas ha juntado 250 mil de los billetes verdes.
Enterrar la central
Mientras medio mundo colabora con la causa, la situación en la planta atómica de Fukushima sigue en vilo. Ayer, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón subió el nivel de peligro de radiación en los reactores de 4 a 5 en la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos (INES), que llega hasta el número 7. Con ese incierto panorama, las autoridades evalúan ahora enterrar la planta bajo arena y concreto, misma forma como han sido selladas filtraciones de este tipo desde que se produjo la fuga de Chernóbil en 1986. «Pero nuestra prioridad es tratar de enfriarlos primero», explicó un portavoz de Tokio Electric Power Co., la empresa responsable de la central.


